5 de mayo de 2026
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Ortografía y redacción sobre brote de hantavirus en un crucero

Aunque vivimos en una era de inmediatez, la ortografía sigue siendo relevante: redactar con coherencia y sin errores aporta ventajas en distintos ámbitos.

En el plano laboral, escribir correctamente transmite las habilidades y conocimientos de una persona y ayuda a proyectar una imagen seria y fiable. Por el contrario, las faltas de ortografía y de sintaxis pueden dar una impresión de descuido o falta de preparación.

Además, la capacidad para redactar bien refleja rasgos personales, ya que muestra interés por establecer una comunicación clara con los interlocutores.

Escribir bien exige práctica y conocer las estructuras del idioma; la lectura, por tanto, es un recurso valioso para enriquecer el léxico.

La Real Academia Española (RAE) es la institución más relevante en la regulación lingüística en español y promueve normas que favorecen la unidad idiomática del mundo hispanohablante.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), organización sin ánimo de lucro dedicada a fomentar el buen uso del español en los medios, colabora con la RAE y publica en su web recomendaciones continuas para resolver dudas sobre ortografía, uso de expresiones y otras cuestiones lingüísticas.

Usos y ejemplos

Por el brote de hantavirus en un crucero por el Atlántico, se ofrecen estas pautas para redactar noticias relacionadas.

Los nombres comunes o vernáculos de los virus se escriben con minúscula, de modo que lo correcto es «Alerta por hantavirus en un crucero» y no con mayúscula inicial. Las denominaciones latinas aplicables a los niveles taxonómicos del género y superiores suelen ir en cursiva y con la primera letra en mayúscula cuando se acompañan de términos como género o familia: «Es un virus perteneciente a la familia Hantaviridae».

Los nombres propios de embarcaciones se escriben con mayúscula inicial en las palabras significativas y no requieren resalte ni comillas: en lugar de «Se negocia el desembarco masivo del ‘MV Hondius’ en Canarias», lo adecuado es «Se negocia el desembarco masivo del MV Hondius en Canarias».

La expresión que significa “al o en el interior de una nave” es a bordo, escrita en dos palabras; abordo es un sustantivo poco usado equivalente a abordaje o una forma del verbo abordar: «Confirmaron que habrían fallecido tres personas a bordo de un crucero», no «abordo de un crucero».

La voz cuarentena, definida como «aislamiento preventivo al que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas, animales o cosas», no implica una duración fija. Aunque proviene de cuarenta, no exige ese número exacto de días: «Cuarentena de 15 días a bordo si el crucero afectado por hantavirus llega a Canarias».

Los nombres propios de accidentes geográficos llevan mayúscula inicial en el nombre propio, pero los sustantivos comunes genéricos van en minúscula, según la ortografía académica. Por eso se escribe islas Canarias, con islas en minúscula; el nombre de la comunidad autónoma es simplemente Canarias.

De igual modo, la palabra océano es genérica y se escribe en minúscula, reservando la mayúscula al nombre propio: océano Atlántico.

Tanto la grafía alta mar como la forma altamar son válidas. El Diccionario panhispánico de dudas recomienda la escritura en una sola palabra por su pronunciación habitual; en ambos casos se usa el artículo femenino: la altamar, la alta mar.

Los adjetivos zoonótico y zoonósico son ambos aceptables para referirse a enfermedades o infecciones transmitidas de animales a personas: «La infección zoonótica/zoonósica que ha dejado tres muertos en un crucero con destino a Canarias».

Para referirse a ese país, se recomienda Sudáfrica, ya que la variante Suráfrica es minoritaria. La grafía correcta de una de sus ciudades es Johannesburgo; no se recomiendan Johanesburgo ni Johannesburg.

El verbo evacuar puede conjugarse siguiendo el modelo de averiguar o el de actuar, por lo que son válidas las formas con diptongo (evacuo, evacuas, evacua, evacuan) y las que muestran hiato con tilde en la u (evacúo, evacúas, evacúa, evacúan).

¿Qué es la RAE?

Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, la RAE tiene como objetivo preservar el buen uso y la unidad de la lengua española, que está en constante evolución y expansión.

Los estatutos más recientes, actualizados en 1993, señalan que la función principal de la Real Academia es «velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad».

Este principio se manifiesta en la política lingüística panhispánica, compartida con las 22 academias que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.

Hoy la RAE está formada por 46 académicos, incluido el director y los demás miembros de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.

Una crítica recurrente hacia la RAE es su reticencia a aceptar términos y usos surgidos entre generaciones más jóvenes, especialmente tras la aparición de las redes sociales; el lenguaje inclusivo ha sido uno de los debates más recientes.

En 2020 lanzó el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que recoge información sobre voces o acepciones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) pero que generan dudas de uso: neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.

La información del Observatorio es provisional porque no forma parte de las obras académicas y puede modificarse con el tiempo; su inclusión en ese recurso no equivale a una aceptación definitiva del uso.

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