22 de mayo de 2026
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Luque se defendió en el juicio por la muerte de Maradona y afirmó que era fácil atacarlo

El neurocirujano Leopoldo Luque volvió a defenderse en su séptima declaración en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona; afirmó que “es facilísimo ir contra mí”, sostuvo que había que “bancar” a Maradona y que se enfrenta a acusaciones en su contra, mientras un testigo fue señalado por presuntas contradicciones.

La duodécima audiencia del proceso se inició a las 10:30 en el Tribunal Oral en lo Criminal N.o7 de San Isidro, donde el abogado Nicolás D’Albora, defensor de Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, solicitó reproducir audios de su asistida para contradecir al fiscal Patricio Ferrari.

Fuentes cercanas a D’Albora dijeron a la Agencia Noticias Argentinas que la intención fue “contrarrestar” material que, según la defensa, el Ministerio Público Fiscal presentó “fuera de contexto”.

Tras algunos minutos, declaró Luque; había faltado el martes por la exposición del psicólogo Carlos Díaz y por el episodio del jueves 14 de mayo, cuando Gianinna Maradona se descompuso y le reprochó a Luque por la proyección de un video de la autopsia.

Antes de que comenzara su testimonio, Gianinna y Jana se retiraron de la sala para no escuchar ni ver imágenes de la necropsia realizada en la morgue de San Fernando.

Luque agradeció la posibilidad de declarar nuevamente y defendió su actuación: afirmó que Maradona estaba lúcido al momento del alta, que quería volver a su casa y recordó episodios que, según él, lo demostraban.

El imputado sostuvo que cumplió su función como neurocirujano y pidió disculpas a Jana por los insultos contenidos en audios enviados a Maximiliano Pomargo, exasistente personal de Maradona.

Dijo además que no prohibió nada a nadie y que, a su entender, había que apoyar a Diego. Señaló que debe defenderse de las críticas, incluidas las vinculadas a la parte cardiológica.

Luque sostuvo su testimonio apoyándose en diapositivas y artículos médicos; durante su exposición evitó responder preguntas de las partes salvo a intervenciones puntuales del abogado Francisco Oneto.

Sentado frente a los tres jueces, con traje y anteojos y visiblemente ofuscado, afirmó que no encontrarán registros de una miocardiopatía dilatada en la historia clínica y reiteró que Maradona habría dejado la medicación cardíaca en 2007.

Además, reprodujo un video de la autopsia en el que el forense Federico Corasaniti afirma que “no hay edema en los miembros inferiores”.

Luque comparó, desde su experiencia médica, un cuerpo con edema con el cadáver de Maradona y explicó que la anasarca implica la presencia generalizada de líquido en el tejido subcutáneo.

El ex médico de cabecera declaró que, a su criterio, “Diego no tenía edema” y volvió a cuestionar a los peritos Federico Corasaniti y Carlos Mauricio Cassinelli por realizar lo que calificó como diagnósticos durante la autopsia.

Calificó esas apreciaciones como “una autovaloración pericial” y reiteró que debe defenderse en su condición de médico ante las imputaciones.

Cuestionó además que no se hubieran medido las cavidades cardíacas y sostuvo que no existe un ecocardiograma que avale la existencia de una miocardiopatía dilatada, en contraste con conclusiones del informe forense sobre insuficiencia cardíaca.

Ante el desarrollo de su intervención, el abogado Oneto le pidió a su cliente que detuviera ciertos comentarios porque estaba abordando temas propios de la Junta Médica.

EL TESTIMONIO DE VILLAREJO

El primer testigo citado por la Fiscalía fue Fernando Villarejo, jefe de la unidad de Terapia Intensiva de la Clínica Olivos.

Villarejo respondió preguntas del fiscal Cosme Iribarren y describió la estadía y el tratamiento que Maradona recibió en ese sanatorio.

Relató que Luque actuaba como “médico de cabecera” y enumeró que Maradona fue atendido en la clínica por una cirugía de rodilla, un procedimiento endoscópico y una operación por un hematoma subdural.

Explicó que tuvo conocimiento de que el médico de cabecera, Leopoldo Luque, se comunicó con la clínica para coordinar la derivación del paciente a Olivos.

Villarejo detalló que el médico de cabecera es la figura de confianza en la que el paciente deposita la guía sobre su tratamiento y decisiones de salud.

El testigo afirmó que mantuvo contactos con Luque y que este consideró necesaria la intervención neurológica.

Según su relato, Maradona presentaba un hematoma subdural con un marcado compromiso de la presión intracraneal.

Villarejo evaluó que el postoperatorio fue adecuado y describió al paciente como somnoliento y confuso tras las revisiones del personal de guardia, indicando que había llegado derivado en una situación de urgencia y que se realizaron los estudios prequirúrgicos.

Mencionó que se realizaron un electrocardiograma y análisis de laboratorio completos.

No obstante, expresó su desacuerdo con la idea de una internación domiciliaria, considerando preferible que continuara el tratamiento en una clínica de rehabilitación.

“Institución especializada en el tratamiento de adicción”

Villarejo afirmó que la familia de Maradona confiaba en los médicos de cabecera y que el equipo de salud recomendó un traslado a una institución especializada en tratamiento de adicciones.

Describió esos centros como lugares con estructura interdisciplinaria, que incluyen psicólogos y otros profesionales necesarios para la rehabilitación.

Señaló que la intención era iniciar una rehabilitación neurocognitiva y motora en un centro adecuado.

Agregó que, en su opinión, el paciente estaba encaminado hacia esa opción y recordó que en una reunión participaron representantes de la prepaga Swiss Medical, el director Federico Dimitrov y algunas hijas de Maradona.

Indicó que el plan era derivarlo al Instituto Frenopático, pero que finalmente no se concretó ese traslado y Maradona fue llevado a su residencia en el barrio San Andrés, en Tigre.

Durante el debate, el juez Alberto Gaig pidió al fiscal evitar preguntas especulativas y guiar al testigo para prevenir objeciones, solicitud que el abogado Francisco Oneto agradeció.

El magistrado Alberto Ortolani también reclamó mantener el orden en la audiencia para que el proceso se conduzca de manera formal y ordenada.

Villarejo aseguró además que, en su evaluación, el paciente no presentaba signos clínicos de insuficiencia cardíaca durante la atención en el sanatorio.

LAS PALABRAS DE NANNI

El último en declarar en la jornada fue Sebastián Nanni, jefe del área de cardiología de Olivos, quien afirmó que Luque buscó siempre el beneficio del paciente y sostuvo que en el hospital no se respetaron todas las normas de distanciamiento impuestas por la pandemia.

El cardiólogo describió una situación crítica en el centro asistencial por la alta ocupación de pacientes debido al COVID-19.

Dijo que se enteró de la muerte de Maradona por las noticias que informaron una descompensación.

El abogado Mario Baudy pidió la palabra y mostró una conversación entre Nanni y Luque registrada cuando Maradona aún estaba internado en Olivos.

Durante su testimonio, Nanni comentó que salió de una situación porque la tensión iba a aumentar y, al ser consultado por el juez Alberto Gaig, explicó que la referencia tenía que ver con la necesidad de un nutricionista para el paciente.

Asimismo, Nanni indicó que no detectó anomalías relevantes en Maradona tras la intervención quirúrgica.

El Tribunal anunció un cuarto intermedio hasta el martes 26 de mayo a las 10, cuando se reanudará el juicio por la causa que investiga un supuesto homicidio simple con dolo eventual.

Están imputados Leopoldo Luque, Hugo Cosachov, Nancy Forlini; además del psicólogo Carlos Díaz; el enfermero Ricardo Almirón; el coordinador de enfermería Mariano Perroni; y el médico clínico Pedro Di Spagna. La enfermera Dahiana Madrid enfrentará un juicio por jurados populares.

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