22 de mayo de 2026
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EEUU e Irán mantienen diferencias pese a avances en negociaciones

Estados Unidos e Irán sostuvieron el jueves posiciones encontradas sobre el destino de las reservas de uranio enriquecido de Teherán y el control del Estrecho de Ormuz, aunque Washington señaló la detección de algunas señales de avance en las negociaciones para intentar cerrar un acuerdo que ponga fin a la crisis y reduzca la tensión en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país intentará tomar posesión de las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, que la Casa Blanca considera con potencial uso militar, mientras que Irán asegura que esos materiales forman parte de un programa exclusivamente civil.

Trump declaró que el gobierno estadounidense buscará obtener ese uranio, que no necesita ni desea conservar, y que probablemente lo destruiría tras recuperarlo, pero que no permitirá que Irán lo mantenga.

Las declaraciones dejaron claro que ese punto sigue sin resolverse. Fuentes iraníes citadas por Reuters indicaron que aún no hay un acuerdo cerrado, aunque reconocieron que las diferencias entre Washington y Teherán se han reducido en las últimas rondas de diálogo.

Según esas fuentes, el enriquecimiento de uranio y el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz continúan siendo los principales obstáculos para avanzar en una negociación.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció avances limitados en los contactos diplomáticos pero expresó cautela. “Hay algunas buenas señales”, dijo, y evitó mostrarse excesivamente optimista sobre el resultado inmediato.

Rubio advirtió que una solución diplomática sería inviable si Irán aplica cargos al paso de buques por el Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el comercio energético mundial, y calificó esa medida de amenaza ilegal para la comunidad internacional.

Trump también rechazó de forma explícita la posibilidad de que Teherán imponga peajes a los buques que transitan por esa vía, cuyo flujo de hidrocarburos fue significativo antes del conflicto.

El presidente subrayó que Estados Unidos quiere que el Estrecho permanezca abierto y libre, sin cobros ni restricciones, y lo definió como una vía navegable internacional.

Antes de esas declaraciones, dos fuentes iraníes señalaron que el líder supremo, el ayatollah Mojtaba Khamenei, ordenó que el uranio no salga del país, lo que complica las demandas formuladas por Washington.

Trump reiteró además que estaría dispuesto a reanudar ataques contra Irán, iniciados por Estados Unidos e Israel a fines de febrero, si no recibe “las respuestas correctas” de la dirigencia iraní; la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que una nueva ofensiva provocaría represalias que podrían trascender Medio Oriente.

En paralelo, las negociaciones para poner fin al conflicto avanzan con dificultades. A seis semanas del alto el fuego, considerado frágil por las partes, los contactos diplomáticos no han logrado resolver los puntos centrales del conflicto.

Pakistán mantiene un rol activo como mediador. Fuentes vinculadas a las conversaciones señalaron que el jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, podría viajar a Teherán para impulsar nuevos contactos diplomáticos.

Una de las fuentes indicó que se está hablando con distintos grupos en Irán para agilizar la comunicación y acelerar el proceso, y advirtió que la paciencia de Trump se está agotando, aunque se trabaja en el ritmo de transmisión de los mensajes entre las partes.

El ministro del Interior paquistaní, Syed Mohsin Naqvi, realizó su segundo viaje a Teherán en una semana con un mensaje de Estados Unidos y se reunió con el presidente iraní Masoud Pezeshkian, el canciller Abbas Araqchi y otras autoridades, según la agencia semioficial iraní ISNA.

Teherán presentó esta semana una nueva propuesta a Washington que, según la descripción iraní, reitera condiciones ya rechazadas por Trump, como control sobre el Estrecho de Ormuz, compensaciones por daños de guerra, levantamiento de sanciones, liberación de activos congelados y retirada de tropas estadounidenses.

La disputa mantiene en alerta a los mercados energéticos. La Agencia Internacional de Energía advirtió que el conflicto provocó el peor shock energético global y alertó que el mercado podría entrar en una “zona roja” en julio y agosto por el pico de demanda estival y la ausencia de nueva oferta procedente de Medio Oriente.

Aunque algunos barcos siguen cruzando el Estrecho de Ormuz, el tráfico está muy por debajo de los niveles previos a la guerra: Irán informó que 31 embarcaciones atravesaron el corredor en las últimas 24 horas, frente a los entre 125 y 140 tránsitos diarios registrados antes del conflicto.

(Con información de REUTERS)

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