Las primeras imágenes del interior de la cueva submarina Thinwana Kandu, en el atolón Vaavu de Maldivas, donde murieron cinco buzos italianos, mostraron pasajes estrechos, sedimento en suspensión y una oscuridad casi total. El grupo desapareció el jueves pasado y sus cuerpos fueron recuperados entre el martes y el miércoles, según informó la organización de rescate Dan Europe.
Un hallazgo clave se produjo en la parte más profunda del sistema: cuatro de las víctimas fueron localizadas el lunes cerca de la entrada de la tercera y última cámara, a unos 50 metros de profundidad; el instructor de buceo, Gianluca Benedetti, fue encontrado el mismo día de la desaparición cerca de la boca de la cueva. Los investigadores intentan establecer cómo un equipo formado por buzos con experiencia quedó atrapado en uno de los túneles.
Dan Europe compartió las fotografías en redes sociales y explicó que la secuencia documenta las secciones más confinadas del interior, donde el sedimento coralino puede reducir la visibilidad con rapidez y complicar la navegación. Las imágenes reflejan el entorno en el que actuó el equipo de búsqueda y recuperación.
Un corredor sin salida centró la hipótesis
Los buzos encargados de la recuperación plantearon que el grupo podría haber tomado un túnel equivocado al intentar salir de la cueva. Según Laura Marroni, directora ejecutiva de Dan Europe, citada por La Repubblica, los italianos aparecieron en un corredor que no tenía salida.
Si entraron en ese pasaje por error, el margen para corregir la maniobra se redujo considerablemente por la profundidad y por unas reservas de aire limitadas.
Marroni describió la cueva cercana a Alimatha como un espacio que comienza con una primera cámara amplia, bien iluminada y de fondo arenoso. Al final de esa cámara se abre un corredor con poca luz natural, aunque con buena visibilidad cuando se utiliza iluminación artificial.
Ese pasaje medía cerca de 30 metros de largo y unos tres metros de ancho, y conducía a una segunda cámara grande y circular, ya sin luz natural, separada por un banco de arena.
El banco de arena pudo ocultar la salida
Según Marroni, era fácil superar el banco de arena para entrar en la segunda cámara, pero al girar para salir ese desnivel podía parecer casi una pared y ocultar el corredor correcto. A la izquierda del banco existía otro pasaje, de solo unas decenas de metros.
Los cuerpos fueron hallados en ese segundo corredor, lo que llevó a pensar que lo confundieron con la vía de salida. En ese caso, regresar habría sido muy difícil, sobre todo con reservas de aire escasas.
La fuente indicó que los buzos usaban tanques estándar y, a esa profundidad, disponían de muy poco tiempo de fondo: alrededor de 10 minutos, quizá menos.
Marroni añadió que advertir que se ha tomado el camino equivocado con poco aire disponible, quizá tras avanzar y retroceder, resulta una situación aterradora: la respiración se acelera y el aire se consume aún más rápido.
Entre las víctimas figuran Monica Montefalcone, de 52 años, profesora de biología marina con amplia experiencia; su hija Giorgia Sommacal, de 20; los investigadores Federico Gualtieri, de 31, y Muriel Oddenino, de 31; y su guía en Maldivas, Gianluca Benedetti.
Marroni explicó que el equipo finlandés que participó en la operación estaba formado por tres buzos: uno para recuperar los cuerpos, otro para la seguridad operativa y un tercero para documentar la inmersión y el lugar del siniestro. Realizaron un reconocimiento amplio junto con Dan Europe y diseñaron un plan de inmersión conservador, dada la falta de conocimiento detallado del sistema de cuevas.

