Irán ejecutó el lunes a Abás Akbari, señalado por el poder judicial como “uno de los cabecillas armados” de las protestas de enero en la provincia de Isfahán, según informó el sitio Mizan Online. La fuente oficial indicó que Akbari fue ahorcado esa mañana tras ser condenado por varios cargos, entre ellos “moharebeh” —término usado para describir la acción de librar una guerra contra Dios—. Las autoridades le atribuyeron haber disparado en la vía pública contra fuerzas de seguridad y haber atacado edificios oficiales y centros de salud en la ciudad de Nain. La condena fue confirmada por la Corte Suprema, lo que motivó la ejecución.
Antes de la ejecución de Akbari, el poder judicial iraní había informado de otras trece ejecuciones de hombres vinculados a las protestas de enero. Según las autoridades, las ejecuciones han aumentado desde el inicio del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, que comenzó a fines de febrero de este año.
La semana pasada la justicia iraní anunció también la ejecución de Ramin Zaleh y Karim Marufpur, acusados de pertenecer a “grupos terroristas separatistas”, de crear una organización destinada a perturbar la seguridad del país y de rebelión armada. Mizan reportó que ambos habrían participado en ataques contra fuerzas de seguridad y en complots de asesinato en el oeste de Irán; no se precisó la fecha de sus detenciones.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, condenó estas ejecuciones y afirmó que, desde el inicio de la escalada militar, al menos 34 personas han sido ejecutadas por cargos políticos o relacionados con la seguridad nacional, incluidas personas vinculadas a las protestas de enero. Türk calificó como inaceptable el uso del conflicto para reprimir la disidencia e instó a Teherán a imponer una moratoria total sobre la pena de muerte.
Organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, indican que Irán es el país que más recurre a la pena capital después de China. Según informes de Iran Human Rights (con sede en Noruega) y Juntos Contra la Pena de Muerte (ECPM), en 2025 las autoridades iraníes ejecutaron al menos a 1.639 personas, la cifra más alta desde 1989.
El informe anual de Amnistía Internacional señala que el aumento de ejecuciones en Irán contribuyó a que el total mundial en 2025 alcanzara 2.707 casos, de los cuales 2.159 fueron reportados en territorio iraní, más del doble de los registrados en 2024. Amnistía aclara que estas cifras no incluyen las ejecuciones en China que permanecen clasificadas por el Estado.

