En los últimos días han aflorado tensiones públicas entre el hijo exiliado del último sha de Irán y una coalición de grupos kurdos disidentes, evidenciando divisiones dentro de la oposición iraní en un contexto de protestas masivas, represión y la posibilidad de un conflicto si fracasan las negociaciones nucleares con Estados Unidos.
El domingo, cinco organizaciones kurdas anunciaron la creación de la Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní. En su comunicado, expresaron su intención de trabajar por el derrocamiento de la República Islámica, el reconocimiento del derecho del pueblo kurdo a la autodeterminación y la creación de una entidad nacional y democrática basada en la voluntad política de la población kurda en el Kurdistán iraní.
El pronunciamiento fue rechazado por el príncipe heredero Reza Pahlavi, quien lleva décadas en el exilio y busca posicionarse como una alternativa política en caso de un eventual cambio de régimen en Irán.
A pesar de compartir el objetivo general de que cambie el gobierno, hay históricas desavenencias entre Pahlavi y los kurdos. Durante el régimen del sha Mohammad Reza Pahlavi, comunidades kurdas fueron marginadas y reprimidas, y Pahlavi y sus seguidores han acusado a ciertos grupos kurdos de pretender la fragmentación territorial de Irán.
Cruce de acusaciones entre Pahlavi y los grupos kurdos
Tras el anuncio de la alianza, Pahlavi publicó en la red social X que “en los últimos días, varios grupos separatistas, algunos con antecedentes de colaboración tanto con Jomeini como con Saddam, han hecho afirmaciones infundadas contra la integridad territorial de Irán”.
Con ello aludía al ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica, y al exdictador iraquí Saddam Hussein. Pahlavi afirmó que la integridad territorial de Irán constituye “una línea roja definitiva”.
La coalición kurda calificó las palabras de Pahlavi como “histéricas y odiosas” y recordó que la dinastía Pahlavi es acusada de masacres y de reprimir libertades democráticas, especialmente contra naciones y minorías dentro del país.
En su comunicado cuestionaron por qué quienes han sufrido la dictadura de la República Islámica deberían aceptar figuras de la antigua monarquía como parte de la alternativa para el futuro de Irán.
Después de la Revolución Islámica de 1979, la nueva teocracia se enfrentó con insurgentes kurdos; en esos choques las fuerzas iraníes destruyeron aldeas y hubo miles de muertos durante varios meses.
“Hemos sufrido limpieza étnica, persecución y dictadura tanto bajo el régimen Pahlavi como bajo la República Islámica”, declaró Karim Parwizi, un alto dirigente del Partido Democrático del Kurdistán de Irán, integrante de la nueva alianza.
Parwizi habló con Associated Press desde un campamento en el norte de Irak que acoge a miembros de su organización.
Al referirse a Pahlavi, Parwizi afirmó que, si la teocracia cae, existe el riesgo de que regresen formas autoritarias y que su grupo piensa en cómo prevenirlo.
La alianza kurda mantiene indefinidos sus planes
Varios grupos disidentes o independentistas kurdos iraníes, algunos con alas armadas, han encontrado refugio durante años en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí.
Al menos uno de esos grupos, el Partido por la Libertad del Kurdistán (PAK), ha reivindicado ataques contra la Guardia Revolucionaria de Irán como respuesta a la represión de las protestas recientes en Teherán.
Parwizi afirmó que la nueva alianza no ha decidido emprender operaciones armadas dentro de Irán y que las unidades armadas de los grupos cumplen funciones defensivas. Negó que su objetivo sea crear un Estado kurdo independiente y afirmó que buscan colaboración con otros grupos étnicos para garantizar un lugar para todos en una posible nueva Irán.
Es difícil medir el grado de apoyo a Pahlavi dentro del país, pero algunas de las mayores manifestaciones en años se registraron a comienzos de enero tras su llamado a salir a las calles, y en videos de protestas estudiantiles se escuchan consignas a su favor.
Mehrzad Boroujerdi, experto en asuntos iraníes y vicerrector de la Missouri University of Science and Technology, consideró que el enfrentamiento abierto entre Pahlavi y los grupos kurdos supone un retroceso para la formación de una oposición unificada. Señaló que los kurdos serán parte importante de cualquier movimiento opositor serio y que alienarlos es contraproducente.
Boroujerdi añadió que la percepción de que Pahlavi no logra integrar a todos los sectores de la oposición ya ha dificultado su búsqueda de apoyo en Washington, citando el ejemplo de que el expresidente Donald Trump no se reunió con él por dudas sobre su capacidad de unificar a la oposición ahora y después de un eventual colapso del régimen.
Los grupos kurdos mantienen sus propios contactos en Estados Unidos. Parwizi aseguró que han establecido comunicación con el Departamento de Estado y con miembros del Congreso en busca de apoyo político, pero negó recibir financiamiento estadounidense.
(AP)

