26 de mayo de 2026
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Aumentan exportaciones de drones de Taiwán por la guerra en Ucrania

Las exportaciones de drones de Taiwán han crecido rápidamente, impulsadas por la guerra en Ucrania y por el interés de las empresas taiwanesas en participar en el mercado global de vehículos aéreos no tripulados.

Hay una fuerte demanda de drones baratos para reconocimiento y ataques, en un contexto en el que muchos gobiernos aumentan el gasto en defensa ante la intensificación de conflictos.

Taiwán, relativamente nuevo en un sector cada vez más competitivo, pretende consolidarse como un “centro asiático” para la producción de drones y componentes libres de materiales chinos —los llamados “no rojos”. Como resultado, sus productos pueden costar hasta tres veces más que los de rivales chinos como DJI, que gozan de economías de escala.

La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, donde ambos bandos han empleado drones extensamente, ha impulsado las ventas de empresas taiwanesas.

Además, las restricciones chinas a la exportación de drones en años recientes han creado oportunidades para fabricantes taiwaneses que antes tenían dificultades para encontrar suficiente demanda local.

“A nivel nacional no hay suficiente demanda”, explicó Samara Duerr, analista del Instituto de Investigación para la Democracia, la Sociedad y las Tecnologías Emergentes (DSET). “Por eso se busca el mercado internacional: para escalar, ganar experiencia y desarrollar capacidad de respuesta rápida”.

Según datos comerciales oficiales, las exportaciones de drones de Taiwán alcanzaron 181.159 unidades en los primeros cuatro meses del año, casi 20 veces más que en el mismo periodo de 2025 y superando las cifras anuales previas. La mayor parte se envió a la República Checa y Polonia; DSET estima que muchas unidades fueron compradas o financiadas por organizaciones benéficas para ser donadas a Ucrania.

Max Lo, presidente de AeroSoarX, fabricante de drones militares y de doble uso, afirmó que las empresas taiwanesas deben mirar al extranjero para seguir siendo viables comercialmente.

Aunque el Gobierno taiwanés trata de impulsar una industria nacional de drones, los retrasos presupuestarios en un parlamento controlado por la oposición han frenado los pedidos oficiales previstos.

“Si no contamos con la demanda local, el apoyo del Estado o el presupuesto, ¿cómo mantenemos las líneas de producción?”, preguntó Lo, que viaja a Ucrania y Polonia para ofrecer productos y comunicar que aún tienen capacidad de fabricación disponible.

Escudo antidrones

Taiwán, potencia en inteligencia artificial y fabricación de semiconductores, busca aplicar esa experiencia al sector de los drones. El objetivo oficial se ha elevado: alcanzar una capacidad de producción mensual de 100.000 drones para 2030, frente a la meta previa de 15.000 para 2028.

Chiou Chyou-huey, director general de la Administración de Desarrollo Industrial, aseguró que la “gran mayoría” de las exportaciones no son de categoría roja; varios expertos consultados por la AFP coinciden en que la mayoría de las unidades probablemente no lo sean.

El país pretende producir suficientes drones para reforzar su defensa ante un potencial ataque desde China y, al mismo tiempo, formar parte de las cadenas de suministro globales de vehículos aéreos no tripulados, replicando en este sector la integración lograda con los chips.

“Lo llamamos escudo antidrones”, dijo Lo, en referencia al papel que podría jugar esta capacidad en la protección nacional.

No obstante, la propuesta gubernamental para adquirir más de 200.000 drones taiwaneses en el marco de un plan de gasto en defensa cercano a 40.000 millones de dólares está paralizada en el parlamento, lo que complica su ejecución.

Además, las empresas locales se enfrentan a un mercado dominado por fabricantes chinos y a la necesidad de demostrar experiencia operativa en escenarios de combate.

“Más allá de la habilidad industrial de Taiwán, la cuestión es su aplicación práctica”, advirtió Marcin Jerzewski, director de la oficina en Taiwán del Centro Europeo de Valores para la Política de Seguridad. “¿Estarían los drones taiwaneses preparados para el combate?”.

Competencia feroz

Otro desafío es que Ucrania, que se ha convertido en un importante centro de fabricación avanzada de drones, podría reducir su demanda externa al finalizar el conflicto y además saturar el mercado con su propia producción.

La competencia es intensa y está creciendo, por lo que Taiwán necesitará identificar nichos de mercado donde pueda competir con éxito, según Collin Koh, experto militar de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en Singapur.

Artur Savchii, analista del centro ucraniano Snake Island Institute, indicó que Taiwán puede competir en “microcomponentes” como las celdas de iones de litio, un área con potencial de cooperación y sustitución de suministros chinos.

En general, las regiones buscan maximizar la localización en sus cadenas de suministro, apuntó Yaroslav Azhnyuk, fundador de la empresa ucraniana de drones The Fourth Law.

Fabricantes taiwaneses están estableciendo alianzas con empresas extranjeras para ganar presencia en mercados no considerados rojos. Un ejemplo es Thunder Tiger, que tiene una empresa conjunta para producir motores de drones en Ohio, Estados Unidos.

El director general Gene Su considera que el principal mercado es Estados Unidos, donde la preocupación por la seguridad frente a China impulsa la demanda de drones y componentes no procedentes de ese país. Thunder Tiger también planea líneas de producción en Europa, aunque allí la sensibilidad al precio es mayor; Su confía en que, con crecimiento, los costes bajarán y podrán competir con los fabricantes chinos.

(AFP)

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