Un informe confidencial que circula en Washington DC indica que una flota fantasma opera en el Golfo Pérsico, reabasteciéndose en Irán y empleando buques vinculados a China para transportar petróleo. Esto ocurre justo antes de un bloqueo anunciado por Estados Unidos sobre una ruta marítima que hasta hace poco el régimen de Teherán utilizaba como palanca económica.
Conocida en el sector como “dark fleet”, esa red emplea tácticas de ocultamiento para evadir la vigilancia internacional y mantener el flujo de crudo iraní hacia Asia. El documento señala que al 13 de abril se registraban 91 buques de esta flota en la zona, 20 de ellos con sistemas de identificación apagados.
El informe también registra 89 buques de propiedad o gestión china, entre cargueros y petroleros, lo que muestra la relevancia de actores asiáticos en el comercio marítimo con Irán.
Según el texto, el 97,6% del petróleo iraní en alta mar tiene como destino China. La actividad de la flota fantasma ha permitido que las exportaciones de crudo desde Irán se acerquen a niveles previos al conflicto, con un promedio diario de 2,04 millones de barriles entre febrero y abril, un 25% más que el año anterior.
En los días previos al bloqueo, 18 graneleros con bandera china visitaron puertos iraníes: 10 permanecían en el golfo, tres estaban en el Golfo de Omán y cinco operaron en terminales al este del Estrecho de Ormuz. Esta coordinación ha facilitado el envío de petróleo iraní hacia mercados asiáticos y ha contribuido a financiar sus actividades estatales.
El informe advierte que, al comenzar el bloqueo anunciado por Donald Trump, había 157,7 millones de barriles de petróleo iraní almacenados en buques en alta mar, cifra que evidencia la capacidad de la flota fantasma para sostener la economía iraní frente a restricciones internacionales.
“El bloqueo estadounidense detendría los cerca de 2 millones de barriles diarios de petróleo iraní que han estado pasando por la vía fluvial, cortando una fuente financiera vital para la República Islámica”, afirma el documento confidencial.
Entre las tácticas señaladas se destaca el apagado de los sistemas de identificación automática (AIS) durante las operaciones de carga en puertos como Kharg Island y Assaluyeh. El reporte menciona al menos dos superpetroleros (VLCC) en modo “oscuro” durante maniobras de carga y otros 14 buques en zonas de espera con el AIS desactivado.
La interacción entre la flota fantasma y buques bajo bandera o gestión china ha creado una red marítima que desafía la presión internacional sobre Irán. El informe concluye que, aunque el bloqueo estadounidense puede afectar ese flujo, la estructura operativa de la flota y la demanda asiática constituyen un reto logístico y diplomático significativo.
El inicio del bloqueo
La Marina de Estados Unidos inició un bloqueo de todos los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz tras el fracaso de las conversaciones en Pakistán sobre el programa nuclear iraní. La medida había sido anunciada por el presidente Donald Trump y quedó establecida para el 13 de abril, con horarios comunicados a través de su plataforma en línea. El mando central estadounidense para Oriente Medio indicó que solo podrán transitar buques que no tengan origen ni destino en Irán.
Irán calificó el bloqueo como “ilegal” y un acto de “piratería”, advirtiendo que, de concretarse, ningún puerto del Golfo “estará a salvo” de posibles represalias.
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó que el Reino Unido no se sumará al bloqueo naval anunciado por Trump y señaló que los esfuerzos de Londres se centran en lograr la reapertura total de la ruta estratégica.
La escalada de tensiones elevó el precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril a comienzos de semana, con incrementos de más del 7% en el Brent y de más del 8% en el West Texas Intermediate (WTI). El Soufan Center señaló que la intención de la administración estadounidense es privar a Irán de ingresos por exportaciones y presionar a sus principales importadores, especialmente China. Desde el inicio del conflicto, Irán mantiene un control sobre el paso por el estrecho y ha establecido derechos de paso para su tránsito.



