La Red de Costureras Solidarias de Pilar puso en funcionamiento el Banco Textil Solidario, una iniciativa comunitaria destinada a recibir, recuperar y distribuir telas, máquinas y otros insumos textiles entre emprendedores y trabajadores del sector de la región.
El lanzamiento sigue al éxito del Registro de Emprendedores Textiles, que dio lugar a una Guía con más de 180 emprendimientos. Este nuevo proyecto avanza en esa dirección: ahora el objetivo principal es proveer insumos y herramientas concretas para facilitar la producción local.
El Banco Textil Solidario funciona como un punto de recepción de donaciones —telas, retazos, hilos, cierres, botones, máquinas y demás insumos— que luego son clasificados y redistribuidos entre las integrantes de la red y proyectos textiles comunitarios.
“En un contexto en el que muchas familias buscan generar ingresos desde sus hogares, el acceso a materia prima es una de las principales barreras para iniciar o sostener emprendimientos textiles artesanales. Por eso nace el Banco Textil Solidario: para recibir, recuperar, clasificar y repartir telas e insumos entre los emprendedores de la red”, informaron desde la organización.
El proyecto promueve la reutilización responsable de materiales, evita el descarte textil y fortalece la economía social mediante la circulación solidaria de recursos. También fomenta la soberanía hogareña, al permitir que familias produzcan, generen trabajo y obtengan autonomía económica desde sus hogares.
La “Suelta de Retazos”: el corazón del proyecto
Desde la Red anuncian periódicamente las fechas, horarios y el lugar de la llamada “Suelta de Retazos”, encuentros donde las emprendedoras pueden llevarse los materiales que necesiten para sus proyectos personales y comerciales.
El mecanismo incluye un componente solidario: quienes retiran insumos se comprometen como voluntarias a confeccionar productos para donar. Entre las acciones ya realizadas están mantitas y sabanitas para la Maternidad Nuestra Señora del Pilar; actualmente confeccionan cuellitos, gorros y ropa de abrigo en el marco de la campaña #FríoCero; y también elaboraron toallitas y bolsitas para el proyecto “Puntadas de Cuidado, Sonrisas de Futuro”, entre otras iniciativas solidarias.
Los primeros resultados
“Ya conseguimos logros importantes, como la apertura de un taller de costura en el Barrio Champagnat en la casa de una vecina; una voluntaria que, con las telas donadas, está haciendo disfraces para vender y alquilar; y emprendedoras que usan las telas para hacer almohadones y ropa para sus familias o para vender”, destacó la Lic. María Fernanda Ipata, fundadora y coordinadora de la Red de Costureras Solidarias de Pilar.
Ipata también subrayó la incorporación de personas mayores: “Gracias al trabajo de una voluntaria, se sumaron adultos mayores a colaborar, como Reynaldo, que ayuda a enrollar totora y a dividir bobinas de hilo en tamaños más pequeños. Y a Irma le llevaron una silla, telas e insumos para volver a usar su máquina de coser, que estaba abandonada.”
Lo que dicen las emprendedoras
Tamara, voluntaria que participó en las tres sueltas realizadas hasta ahora, expresó su gratitud: “Estoy feliz y muy agradecida por cada suelta. Fui a las tres y me sorprendió todo lo que encontré. Poder hacer cosas para otros y que se regalen me gustó mucho y me motiva a seguir. Gracias a esta ayuda voy a poder emprender, porque no gastar en telas es una ayuda enorme. Animo a que vayan, gracias por la oportunidad, bendiciones para todas”.
María José, tras su primera visita, contó: “Fui por primera vez a buscar retazos y me vine muy contenta. Se siente la calidez y la buena onda con la que atienden. Para quienes amamos coser, que te regalen tela significa mucho: para otros pueden ser solo retazos, pero para una costurera son materiales para crear, distraerse y hacer algo lindo. Además, me hizo bien salir, compartir un rato y conocer gente. Estos espacios también cuidan el alma. Gracias de corazón por lo que hacen.”
Cómo sumarse o donar
La Red invita a particulares, empresas, talleres y comercios textiles a sumarse mediante la donación de materiales e insumos que puedan tener una segunda vida productiva.

