Satellogic, una empresa satelital fundada en Argentina hace 16 años, superó la marca de USD 1.000 millones de capitalización bursátil, consolidándose como el unicornio tecnológico local más reciente, cuatro años después de su salida a la bolsa en Wall Street.
En el contexto del crecimiento de la llamada space economy —en la que la próxima oferta pública de SpaceX es uno de los hitos más comentados—, las acciones de Satellogic, que cotizan en el Nasdaq bajo el símbolo SATL, acumulan una subida superior al 400% en lo que va del año. Su valor de mercado ronda actualmente los USD 1.460 millones y llegó a rozar los USD 1.600 millones días atrás.
Con este avance, la compañía se suma a otros unicornios vinculados a la Argentina, ya sea por su origen o por sus fundadores: entre ellos figuran Mercado Libre, Despegar, Globant, Ualá, Auth0, Vercel, Aleph y Technosys, entre otros.
La actividad principal de la firma, con sede en Estados Unidos, consiste en desplegar una constelación de nanosatélites en órbita baja que capturan imágenes y mapeos de la Tierra casi en tiempo real y con alta precisión. Hasta ahora ha lanzado 54 satélites, incluidos dos NewSat en marzo de este año.
La compañía fue creada en 2010 por Emiliano Kargieman y Gerardo Richarte. Kargieman también es conocido por su vinculación con Sur Energy, la firma que el año pasado anunció un acuerdo con OpenAI para una inversión potencial de hasta USD 25.000 millones destinada a la construcción de un gran centro de datos en la Patagonia argentina.
En lo que va del año la empresa registró varios contratos relevantes: un subcontrato con Innovative Defense Technologies para colaborar con la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos; un contrato con Portugal, por USD 18 millones, para la provisión de dos satélites de alta resolución; y un acuerdo con un cliente internacional del sector de defensa para la obtención de imágenes de observación terrestre de alta frecuencia y de forma continua.
Sobre el último acuerdo, la compañía señaló que representa una rápida expansión desde una prueba inicial hasta el despliegue a gran escala en menos de seis meses, lo que refleja tanto la urgencia de la demanda como la capacidad operativa de Satellogic. El nombre del cliente del sector de defensa no fue divulgado.
En el primer trimestre del año, la firma reportó ingresos por USD 6,1 millones, un 80% más que en el mismo período del año anterior. Por primera vez desde su cotización, presentó flujo de caja operativo positivo de USD 200.000. Además, la pérdida operativa se redujo un 33% y la compañía cerró el trimestre con USD 121,9 millones en caja.
La historia
Desde sus inicios, Satellogic mostró características propias de un potencial unicornio: su plan de negocio, el apoyo de inversores y su desarrollo tecnológico la mantuvieron siempre cerca de ese estatus, aunque sus fundadores no lo hayan planteado como objetivo central. En 2022 Emiliano Kargieman afirmó que no se fijaba en el valor de la acción y que ser un unicornio era, a su juicio, un tema de vanidad.
El umbral de USD 1.000 millones se alcanzó días atrás, cuando la acción cerró en USD 7,01 y la capitalización tocó por primera vez esa cifra desde su debut bursátil. Ese valor suele utilizarse como referencia para identificar a las startups tecnológicas no listadas que alcanzan la categoría de unicornio.
La difusión de un nuevo contrato de defensa en Estados Unidos elevó la acción al máximo anual, y aquel día la capitalización llegó a USD 1.570 millones. Para dimensionar el cambio en lo que va del período reciente: Satellogic cerró 2025 con una capitalización cercana a USD 270 millones y 2023 con USD 160 millones, habiendo tocado en noviembre de ese año un mínimo histórico de USD 0,69 por acción.
El giro en la evolución del precio comenzó a gestarse en la segunda mitad de 2025 y se aceleró a partir de enero de 2026, cuando la compañía informó contratos con Portugal para la entrega de dos satélites NewSat Mark V y un acuerdo de monitoreo persistente valorado en cifras de siete dígitos con un cliente estratégico. Estos anuncios impulsaron la cotización más de un 56% en pocas jornadas. En febrero, un acuerdo de observación terrestre con Albania y contratos adicionales con Australia y Portugal ofrecieron un nuevo impulso al precio.
Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic, creció en el barrio de Palermo en Buenos Aires; durante su adolescencia desmontaba computadoras para comprender su funcionamiento. A mediados de los años 90 integró el grupo de hackers HBO (“Hacked by Owls”) y a los 17 trabajó en sistemas de seguridad de la AFIP. Más tarde fundó Core Security Technologies, una empresa de ciberseguridad con sede en Estados Unidos cuyos clientes incluyeron a Amazon, Mastercard, la NASA y el Departamento de Seguridad Nacional. Tras vender su participación, orientó su carrera hacia la industria espacial. Actualmente reside en Barcelona con su esposa, la escritora Pola Oloixarac, y su hija.
Satellogic lanzó sus primeros nanosatélites en 2013 —el CubeBug-1, llamado “Capitán Beto” en homenaje a Luis Alberto Spinetta— y fue ampliando una constelación cuyos satélites recibieron nombres inspirados en personajes y comidas argentinas, como Manolito, Tita y Milanesat. En 2019 cerró una ronda de financiamiento por USD 50 millones y en julio de 2021 anunció su fusión con CF Acquisition Corp. V (CFV), un vehículo de adquisición de propósito especial (SPAC) patrocinado por Cantor Fitzgerald, con una valuación inicial de USD 850 millones.
El 26 de enero de 2022, SATL comenzó a cotizar en el Nasdaq. Steven Mnuchin, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos y propietario de Liberty Strategic Capital, figura entre los inversores y es chairman de la compañía.
En el plan estratégico reciente figura la presentación de la constelación Merlin, una plataforma de defensa de nueva generación con inteligencia artificial integrada diseñada para realizar remapeos globales diarios con resolución de un metro. En 2025 la empresa completó su redomiciliación a Delaware, lo que la convirtió formalmente en una compañía estadounidense y amplió su acceso a contratos del gobierno de ese país. En el primer trimestre también avanzó en las fases II y III del programa Slingshot con la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos (ONR).

