Científicos del Centro de Oncología Molecular y Traslacional de la Universidad Nacional de Quilmes, junto con médicos de los hospitales Garrahan y Austral, desarrollan un nuevo enfoque terapéutico para el neuroblastoma, un cáncer que suele aparecer en menores de cinco años y se origina en neuroblastos, células nerviosas inmaduras presentes en distintas zonas del cuerpo.
La terapia, actualmente en fase II de ensayos clínicos, emplea el fármaco racotumomab —desarrollado por la UNQ y el Centro de Inmunología Molecular de Cuba— administrado después de los tratamientos convencionales con el objetivo de estimular el sistema inmune para que ataque la actividad tumoral.
El estudio se orienta al “neuroblastoma de alto riesgo”, la forma más agresiva y con menor probabilidad de supervivencia. Aunque todavía faltan más ensayos, los resultados preliminares son prometedores: los pacientes que mostraron una respuesta inmune tras recibir racotumomab presentaron detección de actividad tumoral por el sistema inmune y una mayor sobrevida. Los resultados fueron publicados en la revista Pediatric Blood and Cancer.
El neuroblastoma suele diagnosticarse entre el primer mes de vida y los cinco años. Es el tumor maligno infantil más frecuente y se origina en la cresta neural, un conjunto de células del desarrollo embrionario que migran y forman diversas estructuras del organismo. Representa entre el 8 % y el 10 % de los tumores en la infancia y causa aproximadamente el 15 % de las muertes infantiles por cáncer. En Argentina, corresponde al 41 % de los tumores en personas que tienen menos de tres meses.
El neuroblastoma se clasifica en bajo, medio y alto riesgo; el equipo de la UNQ y los hospitales Garrahan y Austral se concentró en los casos de alto riesgo. Este tipo de tumor es muy agresivo, tiene alta probabilidad de recaída y reduce la supervivencia. En Argentina se trata con quimioterapia, radioterapia y trasplante de células madre, pero esos abordajes no siempre son suficientes.
El grupo evaluó el efecto de administrar racotumomab después de las terapias estándar. Valeria Segatori, investigadora del centro, explicó a la Agencia de Noticias Científicas que los pacientes incluidos habían recibido tratamientos convencionales muy agresivos y que la intención era comprobar si racotumomab inducía una respuesta inmune capaz de reconocer y atacar las células tumorales, incluso en sistemas inmunitarios debilitados.
Los resultados mostraron que quienes desarrollaron una respuesta con anticuerpos IgM tuvieron mayor sobrevida. Segatori señaló que los anticuerpos IgM suelen formarse al enfrentar una infección y que, en este caso, la terapia busca forzar que esos anticuerpos reconozcan y ataquen las células tumorales y se mantengan activos durante la administración del fármaco. Racotumomab está dirigido contra el antígeno tumoral N‐glicolil GM3 presente en la superficie de las células cancerosas.
Racotumomab fue desarrollado en 2013 por el Laboratorio de Oncología Molecular de la UNQ (hoy Centro) y el Centro de Inmunología Molecular de Cuba. Actualmente está aprobado como terapia complementaria en el cáncer de pulmón de células no pequeñas. En el ensayo para neuroblastoma, los pacientes recibieron primero las terapias tradicionales y luego racotumomab: inicialmente se administraron cinco dosis cada 15 días y, si la enfermedad no progresaba, se continuó con una dosis mensual hasta completar 15 dosis; si el cáncer empeoraba, se evaluaron tratamientos más agresivos, según detalló Segatori a la Agencia.
La mejor solución para los que menos tienen
En países desarrollados, una opción para el neuroblastoma de alto riesgo es la inmunoterapia anti‐GD2, un tratamiento que puede reducir hasta un 50 % las recaídas. Sin embargo, en muchas regiones, incluido este lado del mundo, ese recurso es casi inaccesible. De los 39 pacientes del estudio, solo dos habían recibido tratamiento dirigido contra el antígeno GD2, por razones como demoras en la primera consulta, limitaciones económicas y diagnóstico tardío, explicó Segatori.
Segatori agregó que, en Argentina, la tasa de respuesta de los pacientes con neuroblastoma es menor que en Europa o Estados Unidos, independientemente del tipo de terapia empleada, debido a las diferencias en el acceso y la combinación de tratamientos disponibles en esos países.
Ante las dificultades y el recorte en la investigación científica, las universidades y los hospitales locales avanzan en el desarrollo de nuevas terapias para ofrecer alternativas accesibles a pacientes del país y la región.


