5 de junio de 2026
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Hospital Austral usa medicina nuclear contra el cáncer de próstata

El Hospital Universitario Austral de Pilar realizó en la Argentina el primer tratamiento de teragnosis para cáncer de próstata avanzado, una técnica de medicina nuclear que integra diagnóstico y terapia dirigida para localizar y atacar con precisión las células tumorales.

Los resultados iniciales son prometedores. «Hasta ahora, lo que vemos es una muy buena tolerancia: el paciente no presenta las complicaciones ni la sintomatología que suele generar la quimioterapia», señala el doctor Daniel Cragnolino, jefe del Servicio de Medicina Nuclear del hospital.

El contexto es importante: el cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres. Según el Instituto Nacional del Cáncer, se diagnostican más de 11.000 casos nuevos al año y sigue siendo la tercera causa de muerte por cáncer en varones, detrás del de pulmón y el colorrectal.

¿Cómo funciona la teragnosis?

Una forma sencilla de explicarlo es con una analogía: primero se envía un “dron” con cámara que busca, localiza y registra el objetivo dentro del organismo.

Después se envía otro “dron” idéntico, pero con carga terapéutica, que sigue la misma ruta para neutralizarlo. Esa imagen describe, a grandes rasgos, la teragnosis: una estrategia que combina detección y tratamiento.

En la práctica se utilizan radiofármacos: moléculas pequeñas que reconocen las células tumorales. Primero permiten visualizarlas mediante pruebas de imagen; luego siguen ese mismo recorrido para entregar el agente terapéutico directamente en las células cancerosas, minimizando el daño al resto del cuerpo.

«La teragnosis es una estrategia dentro de la medicina nuclear que combina el diagnóstico y el tratamiento de una patología. Usamos una molécula unida a un átomo radioactivo para encontrar dónde está la enfermedad y, después, reemplazamos ese elemento por otro que permite tratar y destruir las células tumorales», explica la doctora Martina Musumeci, del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Austral.

De la tiroides a la próstata: la trayectoria de una idea

La idea de usar una sustancia radiactiva tanto para diagnosticar como para tratar no es nueva: se remonta a la década de 1940 con el uso del yodo radiactivo en enfermedades tiroideas.

Con los avances en biología molecular, ese enfoque se extendió a otros tumores. «En la década del 2000 se introdujeron péptidos radiomarcados para tratar tumores neuroendocrinos, lo que fue el primer paso de la teragnosis fuera de la tiroides», recuerda la doctora Musumeci.

Un avance clave en el cáncer de próstata fue el descubrimiento del PSMA (antígeno prostático específico de membrana), una proteína altamente expresada en las células tumorales y con baja presencia en la mayoría de los tejidos normales.

«Esa especificidad convierte al PSMA en un blanco ideal», explica el doctor Juan Pablo Sade, líder de la Clínica de Tumores Genito-urinarios. Añade que, a partir de esa diana, se desarrollaron moléculas que se unen al PSMA para identificar las células tumorales en imágenes y, luego, emplear la misma unión para dirigir el tratamiento al tumor mediante Lutecio-177 PSMA.

Para quiénes está indicada

La técnica está disponible en pocos centros especializados y se aplica a pacientes seleccionados. Inicialmente, la teragnosis con Lutecio-177 PSMA se aprobó para cáncer de próstata metastásico que progresó tras terapia hormonal y quimioterapia. «En esos casos demostró una reducción significativa de la carga tumoral, alivio de síntomas, mejora clara en la calidad de vida y aumento de la supervivencia», señala la doctora Carolina Passarella, oncóloga de la Clínica de Tumores Genito-urinarios del Hospital Universitario Austral.

Recientemente, la ANMAT amplió la indicación para pacientes metastásicos antes de la quimioterapia, lo que permite su uso en etapas más tempranas de la enfermedad.

Para acceder al tratamiento es necesario confirmar una expresión adecuada del marcador PSMA mediante una tomografía por emisión de positrones (PET/CT) y evaluar que no existan contraindicaciones para el radiofármaco.

«La selección del paciente y el seguimiento entre ciclos se realizan de manera conjunta entre el oncólogo y el médico nuclear, garantizando una valoración individualizada de cada caso», explican los especialistas.

Resultados alentadores, efectos secundarios leves

Los datos positivos se observan tanto en ensayos clínicos internacionales como en la práctica clínica. «En pacientes con cáncer de próstata avanzado, este tratamiento mejora el control de la enfermedad, retrasa su progresión y prolonga la supervivencia», indica el doctor Sade. Muchos pacientes muestran caídas significativas del PSA y alivio del dolor óseo, con una consiguiente mejora en la calidad de vida.

Al ser un tratamiento dirigido, los efectos adversos suelen ser leves y bien tolerados, destaca la doctora Passarella.

La principal fortaleza de la teragnosis es su alta selectividad: el Lutecio se une preferentemente a las células tumorales que expresan PSMA y libera radiación localizada sobre el tumor, preservando en gran medida el tejido sano. Esto reduce la toxicidad sistémica en comparación con la quimioterapia convencional, que actúa sobre células de todo el organismo.

Además, al circular por todo el cuerpo, el radiofármaco puede alcanzar metástasis pequeñas o no detectables en estudios convencionales. Los efectos secundarios más habituales —cansancio, sequedad de las glándulas salivales o descenso de los glóbulos— suelen ser leves y se manejan con hidratación, medidas para proteger las glándulas salivales y un seguimiento médico estrecho con ajuste de dosis si hace falta.

Sin miedo a la palabra “nuclear”

El término «nuclear» genera aún cierta inquietud en la población, asociada a accidentes o usos no médicos de la energía. En medicina, en cambio, se emplean dosis controladas y se realizan estudios dosimétricos previos que contribuyen a garantizar la seguridad.

También es importante recordar que los radioisótopos utilizados tienen una vida media corta y se eliminan por orina en horas o días, explican los expertos del Servicio de Medicina Nuclear.

El futuro de la teragnosis

En el Hospital Universitario Austral, «la teragnosis ya se aplica no solo en cáncer de próstata avanzado, sino también en tumores neuroendocrinos y, desde 2010, empleamos teragnosis con microesferas para tumores hepáticos con muy buenos resultados», comenta el doctor Cragnolino.

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