Israel y Líbano acordaron el miércoles renovar el frágil alto el fuego entre ambos países y reanudar negociaciones a fines de mes con la intención de alcanzar un acuerdo de paz integral. La iniciativa, mediada por Estados Unidos, busca evitar una nueva escalada militar en la frontera común.
El entendimiento se divulgó en un comunicado conjunto de Washington, Jerusalén y Beirut tras semanas de enfrentamientos y después de la incursión israelí más profunda en suelo libanés en más de 25 años. No obstante, el pacto incluye asuntos sensibles que plantean dudas sobre su ejecución y sobre la posibilidad de consolidar una paz duradera.
El papel de Hezbollah, eje central del acuerdo
El éxito del entendimiento depende en gran medida de las acciones de Hezbollah, aunque la organización —respaldada por Irán— no participó oficialmente en las negociaciones.
El secretario general de Hezbollah, Naim Kassem, rechazó el acuerdo y lo criticó con dureza, calificándolo de favorable a los intereses israelíes y afirmando que mientras exista ocupación la resistencia seguirá. Kassem sostuvo que el pacto permitiría a Israel lograr por vías políticas lo que no consiguió en la guerra.
Israel, que considera a Hezbollah una amenaza principal para su seguridad, reiteró en el comunicado que la estabilidad fronteriza requerirá el desarme del grupo y el desmantelamiento de su infraestructura en territorio libanés.
Por su parte, el gobierno libanés aceptó una declaración que identifica a Hezbollah como una amenaza para la seguridad nacional, lo que refleja las divisiones internas sobre el papel político y militar del movimiento.
La creación de “zonas piloto” bajo control del ejército libanés
El acuerdo prevé la creación de áreas especiales de seguridad en el sur del Líbano.
Según el comunicado, la vigencia del alto el fuego está condicionada al cese total de los ataques de Hezbollah y a la retirada de sus integrantes al sur del río Litani, una franja en la que la organización tiene prohibida su actividad conforme a una resolución de Naciones Unidas de 2006.
Las partes acordaron impulsar con rapidez la creación de “zonas piloto” en las que las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán el control exclusivo del territorio, excluyendo a actores no estatales.
La medida aumenta la responsabilidad del ejército libanés, que deberá desplegarse en áreas donde Hezbollah tiene presencia política y social. Sin embargo, el acuerdo no especifica los mecanismos concretos para implementar esas zonas ni para llevar a cabo un eventual desarme del grupo.
El presidente libanés, Joseph Aoun, señaló que varias localidades al norte del río Litani podrían ser las primeras incluidas en este programa.
Un intento de separar el conflicto libanés de la disputa con Irán
El acuerdo también busca desvincular la situación en el Líbano de las negociaciones regionales relacionadas con Irán. El texto conjunto condena los ataques de Irán contra países de la región y las actividades que socavan la estabilidad en Oriente Medio.
Además, establece que el futuro de las relaciones entre Israel y Líbano debe decidirse únicamente entre ambos gobiernos y rechaza la intervención de terceros actores.
El documento precisa que cualquier acuerdo para cesar las hostilidades debe alcanzarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no por vías paralelas, con el objetivo de impedir que el conflicto libanés quede supeditado a las negociaciones de Teherán en otros frentes regionales.
Israel mantendrá operaciones militares durante la tregua
Aunque se renovó el alto el fuego, el acuerdo no implica la suspensión inmediata de todas las operaciones israelíes en territorio libanés. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que las tropas permanecerán en una zona de seguridad dentro del Líbano y continuarán atacando instalaciones vinculadas a Hezbollah.
Katz indicó que el ejército seguirá actuando sobre el terreno y que los acuerdos actuales reflejan la situación que Israel ha impuesto hasta ahora, la cual, según él, podría abrir una vía hacia un futuro acuerdo de paz entre ambos países.
Mientras tanto, las fuerzas israelíes mantienen el control de amplias zonas del sur libanés y prosiguen operaciones contra objetivos que consideran relacionados con Hezbollah.
Una oportunidad para evitar una nueva escalada
El presidente libanés, Joseph Aoun, describió el acuerdo como “la última oportunidad para lograr un alto el fuego definitivo e integral”.
El comunicado subraya la importancia de estabilizar una de las fronteras más tensas de la región. No obstante, la oposición de Hezbollah, la continuidad de las operaciones militares israelíes y la falta de detalles sobre el desarme de los grupos armados son los principales desafíos para aplicar el pacto y para las negociaciones que ambas partes planean retomar antes de fin de mes.
(Con información de Associated Press)


