Con compromiso y dedicación, el kinesiólogo y osteópata de Lomas, Facundo Victoriano (39), ha logrado integrar su pasión por la natación con su trabajo profesional. Se especializa en kinesiología acuática o hidroterapia, una alternativa terapéutica que ofrece resultados efectivos para sus pacientes.
Desde pequeño descubrió su vocación por la natación. “De los 8 a los 23 años fui nadador master; competía representando a Lomas, fui federado y me dediqué de lleno a ese deporte, que aún practico de forma personal”, relató el profesional, que actualmente atiende en dos consultorios de la zona.
Esa afinidad con el agua la trasladó a su actividad sanitaria. “Cuando cursaba la carrera tuvimos una clase sobre hidroterapia y ahí supe que quería trabajar también con esa especialidad”, explicó, y afirmó que así encontró la fusión ideal entre su deporte y su profesión.
Los beneficios de la especialidad que utiliza el kinesiólogo de Lomas en sus pacientes
La especialización en hidroterapia le permite mejorar e incluso acelerar la recuperación en algunas lesiones, aunque todo depende de las características del paciente y del tipo de problema que presente.
“En este enfoque se utiliza el agua como consultorio”, explicó, y añadió que la terapia acuática puede complementar las sesiones de kinesiología en tierra.
La kinesiología acuática ofrece múltiples beneficios y suele contribuir a acelerar los procesos de recuperación. Se adapta a distintas edades, desde niños hasta adultos mayores.
“Generalmente se trabaja con grupos reducidos y las sesiones duran entre 40 y 50 minutos, según cada paciente”, afirmó el profesional, que brinda la especialidad en el consultorio de Fonrouge 362, Lomas.
La satisfacción del trabajo logrado de forma óptima y efectiva
Facundo forma parte de la Asociación Argentina de Hidroterapia y es docente en la diplomatura en terapias acuáticas destinada a kinesiólogos que quieran incorporar esta especialidad. Recomendó que quienes participen en sesiones de hidroterapia en clubes o piletas verifiquen que haya un kinesiólogo a cargo, ya que en ocasiones se presenta la actividad como recreativa y no como un tratamiento profesional.
Una de las mayores satisfacciones para los profesionales de la salud es ver la evolución del paciente. “Es la parte más gratificante: uno se capacita y aplica herramientas, y cuando el paciente mejora eso llena mucho”, comentó.
En su experiencia, muchos llegan al consultorio frustrados con la kinesiología. “Hay pacientes que creen que no mejoran y, al incorporar el trabajo en el agua como complemento del tratamiento en tierra, comienzan a ver resultados”, señaló.
El agua aporta numerosos beneficios físicos que, en muchos casos, aceleran la recuperación, algo muy valorado por los pacientes. Además del tratamiento físico, Facundo enfatiza la importancia de conversar con quienes atiende: “Me interesa conocer la historia del paciente porque es clave para tratar una lesión de forma integral; una dificultad física puede afectar la vida cotidiana y lo laboral”.
Su abordaje se basa en la empatía, respetando siempre sus límites profesionales. “Procuro entender cada situación personal para trabajarla; no soy psicólogo y eso está claro, pero considero que esa aproximación es la mejor forma de ejercer la profesión”, concluyó, convencido de que una buena atención es fundamental.



