Luis Machín habló sobre su proceso de transformación personal y profesional en una entrevista con Mario Pergolini en el ciclo Otro día perdido. El actor repasó su vínculo con la religión católica en la juventud y explicó cómo eligió la actuación como su vocación.
Al ser consultado por qué tipo de vida habría tenido si no se hubiera dedicado a la actuación, Machín respondió sin dudas: “Triste”. Señaló que la familia y la decisión de dedicarse a la actuación fueron clave para su realización y bienestar: “La familia y la decisión de actuar es lo que me hizo realizarme y sentirme más cómodo, más habitable”.
Machín recordó que en su adolescencia estuvo muy vinculado al catolicismo: “Fui un joven católico militante… Hasta los 17 años estuve ahí”. Esa etapa marcó su formación hasta que empezó a reconocer que su pasión y camino estaban en otro lugar.
Sobre el significado del teatro en su vida, destacó su impacto en la forma de mirar el mundo: “El teatro me da una mirada mucho más amplia, más abarcativa, más sensible, más comprensiva y da la posibilidad de ser tantos en uno”. Valoró la posibilidad de explorar distintas realidades y sensibilidades mediante la interpretación.
Machín contrastó su experiencia religiosa con la del espectáculo, señalando que la actuación le resultó más atrayente y le generó expectativas distintas: le parecía más disfrutable, y percibía que el público y quienes lo rodeaban también lo pasaban mejor con ese trabajo.
Con su testimonio, el actor explicó cómo el arte y la familia le permitieron construir una vida más plena y acorde con sus deseos, dejando atrás las estructuras que lo definieron en la juventud.
Uno de sus trabajos recientes fue junto a Gabriela Toscano en Relatividad. La obra combinaba hechos reales y ficción, planteando un encuentro imaginario entre un científico y un personaje ficticio interpretado por Toscano, y proponía al público una experiencia introspectiva que explora la frontera entre realidad y ficción. Completaba el elenco Catherine Biquard, la dirección estuvo a cargo de Carlos Rivas y la pieza fue escrita por Mark St. Germain.
Sobre su trabajo con Toscano, dijo a Teleshow que se conocen desde hace muchos años: comenzaron a trabajar juntos en 2003 en Son Amores y luego compartieron proyectos como Para vestir santos, Quiero vivir a tu lado y, más recientemente, Buenos chicos.
El actor también explicó cómo elige y asume los roles: “Son personalidades que a mí me gusta abordarlas por la riqueza expresiva que tienen. Me documento de cosas, intento leer lo más que puedo, ver lo más que puedo porque me produce curiosidad”. Describió su proceso de preparación como basado en la investigación y la curiosidad por las distintas expresiones humanas.
Mientras sigue interpretando personajes complejos y desafiantes, como los de Relatividad, Machín consolida su trayectoria y celebra la oportunidad de llevar a escena historias que invitan a la reflexión. Sobre la recepción de la obra expresó su deseo de que el público la acompañe, tal como lo hicieron él y el equipo durante los meses de ensayo.


