Falleció Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y referente histórica en la defensa de los derechos humanos. Fuentes indicaron que la activista, de 95 años, había estado internada en el Hospital Italiano durante varios días y su muerte fue confirmada el domingo por la tarde.
La cuenta oficial de Madres de Plaza de Mayo informó la noticia con un mensaje en el que expresó el dolor por la pérdida y destacó su ejemplo: recordó que Almeida enseñó que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que el amor es una fuerza poderosa.
El comunicado agradeció su compromiso, militancia y ternura, y valoró cada palabra suya como un refugio. Señaló también su capacidad para acompañar con ligereza los momentos difíciles sin renunciar a la profundidad de sus convicciones, y afirmó que logró transmitir que la lucha puede integrarse con alegría.
Además se puso énfasis en la relación que mantuvo con las generaciones más jóvenes: Almeida abrió caminos, construyó puentes y promovió el compromiso colectivo. Madres de Plaza de Mayo prometió cuidar su memoria y la de Alejandro, llevando su legado y recordándola cada vez que se alce la voz por los 30.000 desaparecidos.
La organización resaltó la responsabilidad de seguir contando la historia para evitar su repetición, de sostener el grito de “Nunca más” y de defender la memoria, la verdad y la justicia. Concluyó señalando que la recordarán en cada ronda, pañuelo, abrazo y gesto de militancia, y expresaron su despedida y acompañamiento.
Almeida tenía 95 años y fue una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Su nombre completo era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga; de profesión docente, dedicó casi cinco décadas a la defensa de los derechos humanos y presidió la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano. Su padre, Carlos Vidal Miy, fue oficial de Caballería, y su madre, Alicia Uranga, ama de casa. Entre sus parientes hubo funcionarios y militares: su tío Raúl Uranga fue gobernador de Entre Ríos durante el gobierno de Arturo Frondizi; tuvo tres hermanas y un hermano, cuyos matrimonios y carreras militares formaron parte de su entorno familiar.
Su infancia transcurrió entre Mendoza y Buenos Aires. Estudió magisterio en la Escuela Normal Superior N° 7 de Almagro y trabajó como docente durante varios años. En 1953 se casó con Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana.
Su incorporación al movimiento de derechos humanos surgió tras la desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida. Alejandro tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y cursaba el primer año de Medicina en la UBA cuando, en junio de 1975, fue secuestrado por la organización paraestatal conocida como la Triple A.
Al buscar entre sus pertenencias, su madre descubrió una agenda que reveló el grado de su militancia en el ERP-22 de Agosto, una fracción del PRT-ERP, información que ella había desconocido hasta entonces.
En esa agenda encontró además 24 poemas que Alejandro había escrito. En 2008 Almeida los reunió y publicó bajo el título Alejandro, por siempre amor. En 2010 se editó un CD con esos textos interpretados por figuras como Alfredo Alcón, Arturo Bonín, Joan Manuel Serrat, Raúl Rizzo e Ismael Serrano.
Se sumó a Madres de Plaza de Mayo en 1979. Tras la división del movimiento en 1986, integró la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, desde donde continuó participando en entrevistas, conferencias y actos vinculados a la memoria, la verdad y la justicia. Con el tiempo asumió la presidencia de esa organización y su rol trascendió lo estrictamente partidario.
No logró recuperar los restos de Alejandro ni conocer con certeza su destino tras el secuestro. Vivió en un departamento de Palermo, desde el que vio partir a su hijo por última vez. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada.
Otra abuela que falleció
Abuelas de Plaza de Mayo informó el fallecimiento de Angelina Caterino de Castro, referente de la organización en la provincia de Mendoza y abuela de Claudia Domínguez Castro, cuya restitución de identidad en 2015 fue un caso relevante para la recuperación de nietos apropiados durante la dictadura.
La entidad despidió a Angelina con pesar y resaltó su labor activa como miembro de la Comisión Directiva y su relación con la nieta restit uida.
La historia de Claudia Domínguez Castro está ligada a la desaparición de sus padres, Gladys Castro y Walter Domínguez, secuestrados en Mendoza el 9 de diciembre de 1977. Claudia nació en cautiverio poco después y su identidad fue finalmente restituida casi 38 años más tarde mediante la intervención del Banco Nacional de Datos Genéticos.
El proceso de restitución comenzó formalmente en 1994 tras una denuncia anónima que apuntó a una joven nacida en marzo de 1978 y entregada a una familia. Tras años de investigación y la intervención de distintos organismos, en 2015 Claudia accedió a realizarse un análisis de ADN y el 27 de agosto de ese año se confirmó su verdadera identidad. Desde entonces, se sumó a la Red Nacional por el Derecho a la Identidad.
Abuelas de Plaza de Mayo destacó el vínculo que Angelina cultivó con su nieta y la describió como una persona cálida, proveniente de una familia trabajadora de viñedos en Mendoza e hija de inmigrantes italianos. La organización expresó su acompañamiento a Claudia y a su familia en este momento de despedida.


