20 de junio de 2026
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Jaunting, el carruaje único del país

La perseverancia de María Julia Burgos permitió dar a conocer un carruaje irlandés: el jaunting.

El lugar fue La Margarita, el casco de la antigua estancia de Margarita Mooney de Morgan, construida en 1845 y hoy conservada por sus descendientes Matías Morgan y Catalina Guerrico, quienes trabajan en la restauración y conservación del patrimonio familiar mediante el turismo rural, ofreciendo una hospitalidad tradicional de calidad.

El apellido se originó con un irlandés refugiado que llegó en 1828, William Mooney, quien debió huir con cuatro compañeros y perder sus bienes. En Buenos Aires, el almirante Brown los presentó a Juan Manuel de Rosas, que los destinó a Bahía Blanca para colaborar en la construcción de las defensas del Fuerte Independencia bajo el coronel Ramón Estomba, aprovechando su experiencia en obras de trincheras.

Su hijo, también llamado William Mooney, llegó a reunirse con él en 1832 y se casó con Mary Murray; entre sus hijos estuvo Margarita, quien contrajo matrimonio con Eduardo Morgan. Establecidos en San Antonio de Areco, contribuyeron de forma destacada al desarrollo de esa localidad.

Por su generosidad, a comienzos del siglo XX se erigieron edificios emblemáticos como la Capilla San Patricio, el Colegio Clonmacnoise (1902) y el Hospital María Clara Morgan (1902). El 25 de diciembre de 1903 se hizo público que el papa Pío X le había otorgado la cruz Pro Ecclesia et Pontifice. Su hermana María Mooney financió asimismo el Colegio Santa María (1901) de la ciudad.

LARGA DESCENDENCIA

Eduardo Morgan y Margarita Mooney dejaron una amplia descendencia, aunque varios hijos murieron en la infancia. La estancia fue escenario de misiones a cargo de sacerdotes irlandeses, registradas incluso en una vieja película que muestra peregrinaciones a pie y jinetes hasta una gran cruz, instalada ya centenaria en el parque frente a la casa y bendecida por un capellán para protegerla de depredaciones.

María Julia Burgos se dedicó durante años a investigar y desarrollar en Argentina la raza Gypsy Vanner, caballos de origen irlandés, y es hoy una reconocida criadora. Además de mejorar la genética, difundió valores asociados a esa colectividad: cercanía, nobleza y sentido de familia. De esa inquietud surgió la idea de reunir esos caballos con un jaunting car. En el país existe solo un ejemplar, en la colección de José Antonio Lalor, un coleccionista que combina pasión, conocimiento histórico y modestia.

EN BORRIS

Una placa en la estructura del vehículo señala su procedencia: Borris Sporting Car – Millett, Borris. Fue fabricado en el pueblo de Borris, condado de Carlow, Irlanda, localidad pequeña según el censo.

La fábrica de carruajes fundada a fines del siglo XIX por Patrick Millett ganó reputación por la calidad de sus productos, con la intervención de carpinteros, herreros, tapiceros y pintores. Su trabajo personalizado y a medida les permitió acceder a mercados en Inglaterra y en ambas Américas.

Tras la muerte de Patrick en 1897, su hijo Michael continuó la empresa, introduciendo nuevos modelos, participando en exposiciones y patentando el Borris Sporting Car; no obstante, con la llegada del automóvil desde 1910 la actividad decayó.

Uno de esos jaunting cars fue adquirido por Margarita Mooney de Morgan y llevado a San Antonio de Areco.

Actualmente el vehículo pertenece a José Antonio Lalor, quien lo facilitó generosamente, junto con una réplica, para su exhibición en las tierras de su antigua propietaria, donde antaño circuló por las calles de la localidad.

Para contextualizar: el jaunting car es uno de los carruajes más representativos de Irlanda, usado durante el siglo XIX como medio de transporte en caminos rurales y entre poblaciones. Su diseño sencillo pero funcional lo convirtió en un elemento central de la movilidad tradicional irlandesa.

Es un carruaje ligero de dos ruedas con una disposición particular: los pasajeros viajan en asientos laterales perpendiculares al eje, mirando al paisaje. Cuenta con plataformas y apoyapiés plegables que aportan estabilidad y comodidad y se pliegan para guardar el vehículo.

Aunque tan ligero como un sulky, puede transportar más personas y ofrece mayor espacio para el equipaje gracias a la configuración de los asientos. El cochero, situado al frente, también actúa como guía para los ocupantes que observan el entorno a ambos lados.

Tras una investigación histórica y un relevamiento internacional, se estima que hay menos de cinco jaunting cars funcionales en el mundo en condiciones comparables al que custodian los Lalor. No es un ejemplar común: partiendo de un diseño austero y utilitario, ha sido llevado a un nivel superior de calidad, acabado y elegancia.

Los asistentes escucharon las palabras de la anfitriona mientras recorrían el parque y contemplaban su colección de especies y obras de arte; hubo música folklórica interpretada por Guillermo Luro y breves intervenciones del exembajador de Irlanda en Argentina, Justin Harman; del historiador Eduardo Clancy; del autor de estas líneas; y de Miguel Guarnochena, secretario de la Asociación de Estudios Irlandeses del Sur. Finalmente, María Julia Burgos agradeció el esfuerzo de colaboradores y amigos y ofreció un paseo de dos horas por el parque en ese carruaje, uno de los tesoros custodiados en manos privadas que gentilmente permitió disfrutar a los presentes.

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