22 de junio de 2026
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Downing Street y su séptimo primer ministro en una década

Brexit, rebeliones internas, escándalos, crisis económicas y derrotas electorales: la dimisión de Keir Starmer este lunes abre un nuevo capítulo en una década de convulsión política que dejará al Reino Unido con siete primeros ministros en apenas diez años, una cifra sin precedentes en la historia reciente y que evidencia la inestabilidad en Westminster desde 2016.

La salida de Starmer inicia otra transición en Downing Street y prolonga una etapa de continuos cambios de liderazgo que ha afectado a conservadores y laboristas por igual. Desde comienzos de 2016 han ocupado el poder David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer; la designación de su sucesor elevará esa cifra a siete.

Lo que empezó con el terremoto político del Brexit se transformó en una cadena de crisis que, por distintas razones, acabaron derribando a cada uno de los ocupantes del número 10 de Downing Street.

En enero de 2016 David Cameron parecía consolidado al frente del Gobierno conservador, pero el referéndum del 23 de junio de ese año reorientó la política británica. La victoria del Brexit llevó a Cameron a anunciar su renuncia, argumentando que otro dirigente debía llevar a cabo la salida de la Unión Europea.

Theresa May asumió la difícil tarea de negociar el Brexit. Durante casi tres años intentó acordar una salida con Bruselas, pero los repetidos rechazos del Parlamento a sus propuestas socavaron su autoridad y la llevaron a dimitir en mayo de 2019.

Le sucedió Boris Johnson, uno de los líderes de la campaña a favor del Brexit. Con una amplia victoria en las elecciones de diciembre de 2019, completó la salida británica de la Unión Europea el 31 de enero de 2020, poniendo fin a 47 años de pertenencia al bloque.

No obstante, Johnson tampoco completó su mandato. Su Gobierno quedó marcado por múltiples polémicas, entre ellas las fiestas en Downing Street durante los confinamientos por la pandemia, y la rebelión de ministros y diputados conservadores forzó su salida en julio de 2022.

Lo ocurrido después fue uno de los episodios más convulsos de la política británica moderna. Liz Truss llegó con la promesa de un programa económico agresivo, pero sus recortes fiscales sin respaldo financiero provocaron la reacción de los mercados, la caída de la libra y la intervención del Banco de Inglaterra. Dimisionó 45 días después, convirtiéndose en la primera ministra con el mandato más breve en la historia contemporánea del país.

Rishi Sunak heredó un Partido Conservador profundamente dividido. Consiguió estabilizar en parte la situación económica y política, pero convocó elecciones anticipadas para julio de 2024 que resultaron en una derrota histórica para los conservadores.

La victoria correspondió al Partido Laborista, liderado por Keir Starmer, que regresó al poder tras 14 años en la oposición con la promesa de devolver estabilidad y confianza a las instituciones.

Sin embargo, menos de dos años después de asumir, Starmer anunció este lunes su dimisión como líder laborista y primer ministro, al reconocer que había perdido la confianza de una parte significativa de su grupo parlamentario.

En una declaración ante Downing Street, informó que ya había comunicado su decisión al rey Carlos III y que permanecerá en funciones hasta que el Partido Laborista elija a un nuevo líder.

La renuncia se produce tras semanas de creciente presión interna, tras los malos resultados laboristas en las elecciones locales en Inglaterra y en las regionales de Escocia y Gales. La situación se intensificó con el ascenso político del exalcalde de Mánchester Andy Burnham, señalado como el principal favorito para sustituirlo.

La sucesión de líderes contrasta con la estabilidad institucional que caracterizó a la política británica durante décadas. Entre 1979 y 2007 el Reino Unido tuvo sólo tres primeros ministros —Margaret Thatcher, John Major y Tony Blair— en casi tres décadas; en los últimos diez años, Downing Street habrá cambiado de ocupante siete veces.

Diez años después del referéndum que redefinió la relación con Europa, la política británica sigue lidiando con las secuelas de aquella fractura. El próximo inquilino de Downing Street será el séptimo primer ministro desde entonces, una cifra que ilustra hasta qué punto la estabilidad que antes definía al sistema político se ha vuelto más difícil de mantener.

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