El encuentro comenzó poco antes de las 9, tras el regreso del presidente de su gira por España, y se considera decisivo para definir el futuro de Adorni, quien enfrenta fuertes cuestionamientos tanto dentro del gobierno como desde la oposición.
Mientras en distintos sectores de la Casa Rosada aseguran que el jefe de Gabinete arribó dispuesto a presentar su renuncia, en su entorno sostienen que aún es posible que permanezca en el cargo; la decisión final dependerá del diálogo que mantenga con Milei.
Reestructuración en la Casa Rosada
En paralelo, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al asesor Santiago Caputo, elaboran un esquema de reestructuración del gabinete que contempla la salida de Adorni y una reorganización del área política.
Entre las alternativas que analiza el oficialismo figura el nombramiento de Diego Santilli como jefe de Gabinete, mientras que Ignacio Devitt asumiría responsabilidades vinculadas al Interior, que se reorganizaría como una vicejefatura dependiente del ministro coordinador.
Según fuentes oficiales, Santilli reúne consenso por su perfil dialoguista y por su capacidad para recomponer vínculos con gobernadores, bloques aliados y el Congreso.
La presión política
La continuidad de Adorni quedó seriamente comprometida tras el fracaso de la última sesión del Senado, en la que el oficialismo no logró avanzar con proyectos considerados prioritarios, entre ellos la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos judiciales y ascensos diplomáticos.
A ese escenario se suman las revelaciones sobre el patrimonio del funcionario y los pedidos de interpelación impulsados por la oposición.
En las últimas horas, el propio Milei había respaldado públicamente a Adorni durante una entrevista en España, aunque advirtió que, si la Justicia determina responsabilidades en su contra, lo apartará inmediatamente del cargo. «Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada», sostuvo el Presidente.



