27 de junio de 2026
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Equipo intentará recuperar del Everest el cuerpo de Green Boots

La India ha organizado una misión para recuperar del Everest el cadáver conocido durante casi 30 años como “Green Boots”, luego de que documentos oficiales lo identificaran como un soldado indio, informó The Guardian.

El operativo tiene por objetivo bajar el cuerpo desde la llamada “zona de la muerte” y trasladarlo a Delhi antes de octubre. El plan oficial lo nombra Dorje Morup, en lugar de Tsewang Paljor, la identidad que durante años se asoció al cadáver sin confirmación definitiva.

Según una licitación consultada por The Guardian, las autoridades indias proyectan realizar la recuperación entre junio y octubre. El pliego indica que la identificación de Morup fue confirmada en una verificación previa, pero no detalla el procedimiento usado.

Alan Arnette, montañista estadounidense y analista del Everest, dijo al medio británico que le resulta desconcertante el cambio de identidad: “Eso es una especie de misterio para mí, por qué de repente la identidad cambió”. Aun así, respaldó la repatriación y advirtió sobre la dureza de la operación: “Me alegra que lo bajen, pero va a ser una tarea espantosa”.

En 1996, Morup y Paljor integraban una expedición de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que intentaba un primer ascenso indio por la cara norte del Everest. Ambos murieron cerca de la cima ese mismo día junto con un tercer miembro del equipo, y ninguno logró regresar.

Cómo “Green Boots” se convirtió en un símbolo del Everest

Durante décadas, “Green Boots” funcionó como referencia para generaciones de escaladores. El apodo proviene de las botas Koflach de color verde lima que llevaba. El cuerpo yace en una pequeña cavidad de piedra caliza en la arista noreste, a unos 8.500 metros sobre el nivel del mar y a 350 metros de la cumbre.

Acurrucado como si durmiera, con equipo de montaña y un forro polar rojo cubriendo el rostro, el cadáver se transformó en un punto de paso en la ruta hacia los 8.848 metros. Muchos montañistas avisaban por radio al campamento base al llegar a “Green Boots” y algunos se detenían allí a descansar o a resguardarse.

Tshiring Jangbu Sherpa, fundador de Everest Sherpa Expedition, contó a The Guardian que encontró el cuerpo en 2006 durante su primera cumbre por la cara norte: “Cuando lo toqué, aparté un poco la nieve. Entonces vi por completo a Green Boots acostado debajo de esa nieve”, recordó.

El caso forma parte de un problema mayor: en el Everest permanecen alrededor de 200 cuerpos. Las familias suelen preguntar por la posibilidad de recuperarlos, pero el rescate resulta a menudo demasiado difícil o costoso, y los helicópteros no pueden operar con seguridad a esas altitudes.

Las exigencias y el costo de bajar un cuerpo desde la “zona de la muerte”

La misión prevista por India requiere un equipo especializado compuesto al menos por seis sherpas, guías de alta montaña con múltiples cumbres del Everest. El contrato exige además pruebas de la operación y que el cuerpo sea llevado a Delhi antes de octubre.

El documento, según The Guardian, no explica la razón para actuar ahora, aunque fija el periodo de ejecución entre junio y octubre. La empresa nepalí Makalu Adventure estimó que la operación completa podría tardar alrededor de 40 días y advirtió que el monzón puede aumentar las nevadas y complicar las labores.

Arnette calculó que un equipo podría demandar unos USD 150.000 para llevar a cabo la expedición. Esa cifra representa solo una parte del desafío, pues la tarea exige personal muy experimentado y condiciones de esfuerzo extremo en un entorno peligroso.

Riesgo extremo y dilemas para recuperar cuerpos en el Everest

Por encima de los 8.000 metros, donde hay apenas un tercio del oxígeno disponible al nivel del mar, incluso las decisiones más simples se vuelven difíciles. Jangbu afirmó que recuperar a “Green Boots” será arduo y peligroso aun para sherpas experimentados.

Un cuerpo congelado con equipo puede llegar a pesar hasta 200 kilos, explicó, y las extremidades rígidas en ángulos incómodos hacen agotador y riesgoso arrastrarlo o bajarlo por terreno rocoso y helado.

Jangbu señaló que en ocasiones es necesario amputar una extremidad que “no podemos doblar”, una decisión dolorosa pero, en determinadas circunstancias, la única forma de proseguir.

Arnette añadió que la tarea impone además una carga cultural y emocional sobre los sherpas, mayoritariamente budistas, que suelen mostrarse reacios a tocar o mover cuerpos.

Guy Cotter, montañista neozelandés y fundador de Adventure Consultants, que coordinó en 1997 la recuperación de otro escalador, consideró que intentar bajar ahora a “Green Boots” habría tenido más sentido tiempo atrás.

En la última década circularon rumores no confirmados sobre un posible traslado o entierro. Arnette dijo que otros escaladores le aseguraron que Green Boots sigue en la cueva, en el mismo lugar de siempre.

Recuperar un cuerpo puede proporcionar cierre a una familia, pero pierde sentido si pone a otras personas en riesgo excesivo. En el Everest, esa tensión marca el límite de operaciones como la que India planea ejecutar.

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