Las tazas que se usan a diario para el café suelen quedar con marcas marrones en el fondo o en las paredes internas. Aunque se laven con detergente, a veces esas manchas no desaparecen por completo; no es necesario usar lavandina para eliminarlas.
Un método casero y práctico consiste en emplear bicarbonato de sodio y una pequeña cantidad de agua. La idea es preparar una pasta suave que ayude a desprender la mancha sin recurrir a limpiadores agresivos ni a frotar con materiales que puedan rayar la superficie.
Para hacerlo, lava la taza como de costumbre con agua tibia y detergente para eliminar restos recientes de café o grasa. Enjuaga y coloca una o dos cucharaditas de bicarbonato en el interior. Añade solo unas gotas de agua hasta obtener una pasta espesa y aplícala sobre la zona manchada con una esponja suave o un paño.
Deja actuar entre 5 y 10 minutos antes de frotar suavemente. Si la mancha está muy marcada, repite el proceso o deja la pasta un poco más de tiempo. Enjuaga muy bien y vuelve a lavar con detergente antes de usar la taza.
Cómo limpiar una taza manchada sin dañarla
Aunque el método es sencillo, algunos cuidados evitan daños en el material y mejoran el resultado.
Usar bicarbonato con poca agua para formar una pasta.
Frotar con esponja suave o paño; evitar estropajos metálicos.
No emplear cuchillos, cepillos metálicos ni polvos excesivamente abrasivos.
No usar lavandina, sobre todo si la taza tiene detalles decorativos.
Enjuagar muy bien para eliminar cualquier residuo de bicarbonato.
Secar la taza antes de guardarla.
Repetir el proceso si la mancha es muy antigua.
También ayuda enjuagar la taza inmediatamente después de tomar el café: cuanto más tiempo permanece el líquido en contacto con la superficie, más probable es que aparezca la marca oscura.


