Japón recuperó sedimentos con tierras raras a casi 6.000 metros de profundidad en una misión de prueba que las autoridades describieron como un hito a nivel mundial. El anuncio, hecho por el gobierno japonés, representa un avance en los esfuerzos por disminuir la dependencia de China, principal proveedor de estos minerales estratégicos.
La muestra fue extraída por el buque de perforación científica Chikyu durante una expedición iniciada en enero hacia la isla Minami Torishima, dentro de la zona económica exclusiva de Japón. El portavoz gubernamental Kei Sato indicó que aún deben completarse los análisis para determinar la cantidad exacta de tierras raras en el material, y calificó la operación como un logro relevante para la seguridad económica y el desarrollo marítimo integral.
Según estimaciones citadas por el diario Nikkei, la zona alrededor de Minami Torishima podría contener más de 16 millones de toneladas de estos minerales, lo que la situaría como la tercera mayor reserva mundial. Investigaciones realizadas en la década de 2010 habían detectado concentraciones significativas, lo que dio lugar a proyectos estratégicos para avanzar en su extracción y procesamiento.
La primera ministra Sanae Takaichi afirmó que la recuperación constituye “un primer paso hacia la industrialización de tierras raras de producción nacional en Japón” y declaró que el país trabajará para establecer cadenas de suministro resilientes y evitar la dependencia excesiva de un solo país.
China domina gran parte de la producción mundial de tierras raras pesadas, esenciales para aplicaciones en defensa, vehículos eléctricos, imanes potentes y electrónica avanzada. Las tensiones entre ambos países aumentaron tras declaraciones de Takaichi sobre posibles reacciones militares frente a una eventual acción china sobre Taiwán, y China respondió suspendiendo exportaciones a Japón de bienes de doble uso, lo que generó inquietud sobre posibles restricciones a estos minerales.
Las tierras raras comprenden 17 metales de extracción compleja y son clave en sectores como las energías renovables, la industria aeroespacial y la tecnología de misiles. Estados Unidos, por su parte, amplió su lista de minerales críticos a 50 elementos considerados esenciales para la economía y la seguridad nacional.
El programa japonés busca demostrar la viabilidad completa del proceso, desde la minería hasta la separación y el refinado de los minerales, explicó el secretario adjunto del Gabinete, Masanao Ozaki. Las autoridades confirmaron que continúan los análisis para determinar el volumen y la concentración de tierras raras en la muestra.
La minería en aguas profundas ha generado preocupación entre ambientalistas por los posibles daños al ecosistema marino y al lecho oceánico. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos promueve la creación de un código global para regular esas actividades fuera de aguas nacionales, en un contexto de creciente presión geopolítica y del interés estadounidense por acelerar la minería submarina.
El Chikyu llegó a Minami Torishima el 17 de enero y recuperó el primer lote de sedimentos el 1 de febrero, según la Agencia de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre de Japón. Las Fuerzas de Autodefensa japonesas informaron la presencia de buques navales chinos en las cercanías de la isla, lo que añade un componente de vigilancia y tensión a la operación.
(Con información de AFP y AP)


