15 de enero de 2026
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Australia prohíbe redes sociales a menores de 16 y expertos advierten sobre plataformas más peligrosas

La prohibición australiana de redes sociales para menores de 16 años, vigente desde el 10 de diciembre, ha generado un amplio debate sobre su efectividad. Gabriel Zurdo, especialista en riesgo tecnológico en América Latina, advierte que, pese a ser una medida “fundacional”, podría provocar que los adolescentes migren a espacios digitales más opacos y peligrosos que Instagram o TikTok.

“Hay plataformas que serán fácilmente eludidas, ignoradas por los padres y sin controles ni métodos de autenticación, accesibles desde otras jurisdicciones”, señala Zurdo, CEO de la consultora en ciberseguridad BTR Consulting.

Julie Inman Grant, Comisionada Nacional de Seguridad Electrónica de Australia, ya había advertido en junio que si se imponen restricciones por edad, algunos jóvenes podrían usar las redes sociales en secreto, sin protecciones adecuadas y recurriendo a servicios menos regulados.

Australia es el primer país en aplicar una restricción de este tipo, con multas de hasta 32 millones de dólares para plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, YouTube, Snapchat, X y Reddit. Meta empezó a eliminar cuentas de adolescentes australianos el 4 de diciembre, mientras que Reddit inició acciones legales contra la norma.

Una puerta vulnerable

Daniel Argus, director del centro de investigación de medios digitales de la Universidad Tecnológica de Queensland, lo calificó en LinkedIn como una decisión imprudente, al considerar que limita el acceso sin abordar los problemas existentes en el interior de las plataformas y puede eximir a las empresas de la responsabilidad de mejorar la calidad del contenido.

Las grandes tecnológicas han alegado dificultades técnicas para verificar edades, pero Zurdo sostiene que hay soluciones prácticas, usadas en otros países como China y en distintas industrias para autenticar identidades; su adopción exige inversión, mantenimiento, monitoreo y educación.

Como ejemplo de herramientas orientadas a la protección, menciona Gaggle, una plataforma empleada en algunos estados de EE. UU. que usa inteligencia artificial para monitorizar dispositivos escolares y detectar palabras clave relacionadas con autolesión, violencia o acoso. En varias jurisdicciones, su uso está respaldado por la ley como medida para proteger a menores.

Voces desde la juventud

La crítica más fuerte proviene de jóvenes. Satara Uthayakumaran, representante de la juventud australiana ante la ONU, coordinó una consulta nacional con 5.000 jóvenes cuyo informe concluye que, para muchos, las redes sociales son una red de apoyo esencial.

El estudio indica que para adolescentes de zonas rurales, comunidades indígenas, personas LGTBIQ+, con discapacidad o en situación de acogida, las redes sociales funcionan como una infraestructura básica de apoyo. Uthayakumaran relató el caso de un joven queer de una zona remota que solo encuentra aceptación en comunidades en línea, y que sin ellas quedaría aislado.

Unicef Australia también criticó la medida, señalando que las modificaciones propuestas no resolverán los problemas que enfrentan los jóvenes en el entorno digital.

Amenazas reales

Zurdo advierte que muchos adolescentes ya acuden a espacios fuera del alcance de padres y reguladores. Plataformas como 4Chan, 8Chan o Gab se han convertido en foros donde se han promovido discursos extremistas; al menos tres terroristas vinculados a la supremacía blanca publicaron manifiestos en 8chan, lo que ha intensificado las demandas de mayor vigilancia por parte de autoridades en EE. UU. y otros países.

También menciona amenazas emergentes, como la red identificada como “764”, asociada a dinámicas de extremismo violento nihilista que incluyen explotación sexual infantil, manipulación psicológica, incitación al autodaño y chantaje digital.

Los primeros datos tras la entrada en vigor de la restricción en Australia muestran un aumento en las descargas de aplicaciones menos conocidas como Lemon8 y Yope, que no están cubiertas por la prohibición.

Un enfoque integral

Para Zurdo, las prohibiciones no son suficientes. Señala que la responsabilidad principal comienza en el entorno familiar, luego corresponde a las plataformas actuar; muchos menores consideran que la industria tecnológica hace poco por su seguridad.

Hay datos preocupantes: el 65% de los padres entrega pantallas a sus hijos entre los 4 y 5 años, y en Argentina uno de cada cuatro niños pasa más de seis horas diarias conectado.

La concientización y la educación son necesarias; una medida aislada no basta. Australia ha iniciado un proceso que requiere regulación, control, moderación y acciones complementarias para reducir riesgos.

Sobre América Latina, Zurdo afirma que la región está atrasada, con déficits éticos y económicos que dificultan la protección de los menores.

La iniciativa australiana está siendo observada con atención internacional. Países como España, Malasia, Dinamarca y Noruega han mostrado interés en propuestas similares. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha subrayado que la comunidad global está observando lo que ocurre en Australia, y en breve se verán los resultados de esta experiencia.

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