Una invasión de peces globo mantiene en alerta a la pesca profesional en las costas de Creta: trabajadores del mar y especialistas coinciden en que el avance de esta especie invasora es uno de los retos ambientales más graves de las últimas décadas. Según reportes de Euronews, los pescadores de la isla afrontan una situación crítica por la proliferación del Lagocephalus sceleratus, que llegó al Mediterráneo a través del canal de Suez y actualmente ocupa amplias zonas de la región.
La especie se detectó por primera vez en aguas griegas en 2005 y, desde entonces, su expansión no se ha contenido; en apenas dos décadas se ha extendido por gran parte del país. Pescadores de Creta y de otras áreas del Mediterráneo oriental, como Chipre, han advertido cambios importantes en la actividad pesquera y en la biodiversidad marina a raíz de su avance.
“Se comió los peces y cortó el cabo. Los aparejos no sirven para nada. Tras solo cinco días de uso tendré que tirarlos y comprar redes nuevas”, relató Alexis Charalambakis, un pescador afectado. La agresividad del pez, su veneno, su dieta omnívora y sus mandíbulas potentes ocasionan pérdidas económicas continuas y daños en el material de pesca.
Un riesgo para el ecosistema y la economía local
En los últimos años la llegada de especies exóticas por el canal de Suez ha generado inquietud en toda la cuenca mediterránea. “El mar se ha llenado de peces león, peces globo y peces corneta; del canal de Suez no ha venido ni un solo pez beneficioso, solo problemas”, señaló Lambris Atsarakis, pescador consultado por Euronews.
La falta de depredadores naturales y la resistencia del pez globo agravan la situación. Pescadores explican que el animal consume prácticamente cualquier organismo que encuentra y no parece tener amenazas en su nuevo entorno. Su expansión ha coincidido con una caída pronunciada de las poblaciones de peces comerciales, lo que ha llevado al sector pesquero a reclamar una intervención estatal urgente.
Las organizaciones del gremio piden la creación de un programa de subvenciones para financiar la captura y retirada masiva del pez globo, con el fin de reducir las pérdidas económicas y proteger la biodiversidad. La bióloga marina Nota Peristeraki, del Centro Helénico de Investigaciones Marinas (ELKETHE), indicó que sus estudios muestran que Lagocephalus sceleratus afecta de forma significativa a los pescadores, especialmente a quienes trabajan en pesca costera.
Toxina mortal y desafíos científicos
Además del impacto económico y ecológico, el pez globo plantea un riesgo para la salud pública: sus órganos contienen tetrodotoxina, una toxina que puede provocar insuficiencia cardíaca y parálisis respiratoria en humanos. “Su ingestión puede ser mortal. Se requiere especial precaución en su manipulación y consumo”, advirtió la bióloga Thekla Anastasiou, del Hellenic Centre for Marine Research (HCMR).
La investigación actual aborda dos frentes: cómo contener la expansión y minimizar el impacto ecológico, y cómo neutralizar la toxina para aprovechar de forma segura la biomasa de estos peces. El químico investigador del HCMR Manolis Mandalakis explicó que ya existen estudios dirigidos a eliminar la tetrodotoxina, lo que permitiría utilizar estos ejemplares en la fabricación de fertilizantes y compost de manera segura.
Mientras tanto, el sector pesquero insiste en la necesidad de respuestas rápidas y coordinadas. Los representantes del gremio advierten que las pérdidas económicas y ecológicas aumentan cada año y solicitan apoyo estatal para evitar que la crisis se agrave.


