El Planetario como escenario político, cuestionamientos por la cesión de espacios públicos a la Embajada de EE.UU.
La celebración de los 250 años de la independencia de los Estados Unidos en el Planetario de Buenos Aires este sábado 4 de julio ha reavivado el debate sobre el uso de los espacios públicos y la política exterior del gobierno. Lo que la Embajada norteamericana presentó como una “jornada cultural abierta” es visto por diversos sectores como un claro reflejo del fuerte alineamiento político de las autoridades locales con Washington.
La decisión del gobierno de ceder uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad para un despliegue de esta magnitud —que incluyó desde bailes tradicionales y la promoción de becas hasta el cierre de la gira del Freedom Bus generó incomodidad en el arco político opositor. Críticos de la gestión señalan que este tipo de eventos trasciende lo meramente festivo para convertirse en una plataforma de diplomacia blanda en suelo argentino, avalada institucionalmente.El punto central de la controversia se vivió al caer la noche, cuando un show de drones dibujó la bandera estadounidense en el cielo porteño. Para muchos analistas, la imagen fue un fuerte recordatorio simbólico de la sintonía actual entre ambos gobiernos, abriendo el interrogante de hasta qué punto la agenda cultural de una potencia extranjera debe ocupar un lugar tan central en el patrimonio público de los ciudadanos.

