5 de julio de 2026
Buenos Aires, 6 C

Por primera vez un robot submarino documenta basura en el fondo del Mar Argentino

Un robot submarino recorrió 55,6 kilómetros del fondo del Mar Argentino y la cuenca Malvinas, a profundidades que oscilaron entre los 450 y casi los 4.000 metros.

Los investigadores contabilizaron cada objeto de basura que apareció en las imágenes, registrando su ubicación exacta, la profundidad y el tipo de material.

Los resultados se informaron como objetos por kilómetro recorrido, un criterio que facilita la comparación con estudios similares en otras regiones.

Ese método fue necesario porque el robot no mantuvo siempre la misma altura sobre el lecho marino, lo que impidió calcular con precisión el ancho de la franja filmada. En total se registraron 29 objetos, presentes en 9 de las 17 inmersiones realizadas.

En diálogo con Infobae, la doctora Melisa Fernández Severini, del Instituto Argentino de Oceanografía, explicó que en los cañones submarinos encontraron principalmente residuos plásticos y elementos relacionados con actividades marítimas, como bolsas, envases, líneas y redes de pesca, sogas y otros materiales descartados.

La científica indicó además que se identificaron residuos textiles y metálicos, así como objetos particulares, entre ellos un casete VHS localizado a más de 2.600 metros de profundidad, hallazgo que les resultó llamativo.

Fernández Severini subrayó que lo más preocupante es que estos residuos llegan a ambientes profundos y alejados de la costa, donde las bajas temperaturas, la ausencia de luz y la menor oxigenación ralentizan en gran medida la degradación; por eso la basura puede permanecer en el fondo marino durante décadas.

Advirtió que la basura no queda aislada sino que puede interactuar con los organismos y afectar la vida marina de diversas maneras: algunos animales pueden enredarse en redes o líneas de pesca; otros pueden usar los desechos como sustrato, modificando el hábitat; y los plásticos pueden fragmentarse en microplásticos que potencialmente ingresen a las redes tróficas.

En algunos casos observaron residuos colonizados por organismos bentónicos —como anémonas, esponjas, bivalvos, poliquetos, ascidias, equinodermos y pequeños crustáceos— lo que demuestra la integración de la basura al ecosistema del fondo marino.

La mayor concentración de residuos se registró en el área Colorado-Rawson, donde se exploraron cañones entre aproximadamente 1.000 y 3.000 metros de profundidad; esto sugiere que dichos sistemas pueden actuar como zonas de retención o acumulación de materiales transportados desde áreas menos profundas o por actividades marítimas.

Tras el análisis, el equipo de científicos propuso una serie de acciones urgentes para reducir la acumulación de residuos en los fondos marinos profundos argentinos.

La primera recomendación es reconocer que el mar profundo argentino también está afectado por la contaminación humana. A menudo se piensa que la basura marina es un problema costero o superficial, pero este trabajo muestra que llega a cañones y fondos profundos.

En segundo lugar, insistieron en la necesidad de fortalecer el monitoreo sistemático del margen continental argentino: este estudio aporta una línea base, pero hacen falta series de datos más extensas, nuevas campañas, mayor cobertura de zonas y protocolos comparables en el tiempo para evaluar tendencias.

Los investigadores consideran igualmente fundamental mejorar la gestión de los residuos vinculados a actividades marítimas, especialmente pesca, navegación y operaciones offshore, mediante controles más estrictos sobre la pérdida o el descarte de redes, cabos, líneas de pesca, plásticos operativos y otros materiales que pueden terminar en el fondo marino.

Señalaron que en zonas del talud y del borde de plataforma, donde la actividad pesquera es intensa, estas medidas son especialmente importantes y que actualmente existe escasa regulación al respecto.

Otra acción clave es avanzar en políticas para reducir los plásticos de un solo uso, asegurar la trazabilidad de residuos, recuperar artes de pesca perdidas y promover la educación ambiental.

La prevención es mucho más eficaz que cualquier intento de remediación, ya que retirar basura del mar profundo resulta extremadamente difícil, costoso y con limitaciones técnicas.

No existe ningún rincón del océano, ni siquiera a miles de metros de profundidad y a cientos de kilómetros de la costa, que esté exento de la huella humana.

Es la primera vez que esto se documenta en el Mar Argentino y, aunque los niveles de basura hallados son relativamente bajos frente a otras zonas del mundo, encontrar residuos en todas las áreas exploradas resulta significativo.

“Esto recién empieza”: hacen falta más campañas, más monitoreo y, sobre todo, políticas concretas y preventivas, porque una vez que la basura llega al fondo del mar profundo prácticamente no hay forma de eliminarla.

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