A principios de los 90 se estrenó la película Cabo de miedo, un thriller que generó mucha tensión. Esa sensación de inquietud se pareció a lo que vivió Argentina ante Cabo Verde el viernes por la noche: un rival que complicó al equipo durante gran parte del encuentro y no dio respiro hasta el final.
El equipo africano puso en aprietos al defensor del título durante más de 120 minutos. Aunque Argentina comenzó ganando con un gol de Lionel Messi, esa ventaja no le dio la tranquilidad esperada y, para muchos, fue uno de los peores partidos del seleccionado en lo que va del torneo.
Cabo Verde fue la gran sorpresa del Mundial y se despidió de Miami con méritos: había empatado con España y Uruguay y eliminó a los charrúas. Frente a Argentina, estuvo a punto de llevar el duelo a los penales.
Argentina no jugó bien, en parte porque el rival lo impidió y en parte por fallas estructurales que deberán corregirse. En el corto plazo el calendario exigirá enfrentamientos cada vez más exigentes, por lo que esas deficiencias pueden pesar.
El equipo mostró desacoples en el mediocampo: el juego dejó de fluir con la claridad y velocidad habituales. Volvió a notarse cierta dependencia de Messi y Lautaro Martínez mantiene una racha poco eficaz, pese al gol de penal ante Jordania. Los laterales no aportaron con regularidad y no se supieron aprovechar las ventajas: en tres ocasiones Argentina estuvo arriba y nunca logró controlar el partido con tranquilidad.
El mediocampo de mayor calidad, que fue una de las claves del ciclo de Scaloni, no terminó de imponerse. Enzo Fernández alternó buenas respuestas, pero Alexis Mac Allister no rindió completamente en su rol más retrasado y Thiago Almada tuvo muy poca participación. Cabo Verde presionó esa zona y propuso su juego, obligando al arquero argentino a intervenir con frecuencia.
Cabo Verde empató dos veces con goles de gran ejecución. Entre lo mejor de Argentina estuvo el trabajo defensivo: Cristian Romero marcó con un cabezazo decisivo y Lisandro Martínez tuvo una actuación destacada, con un gol, una asistencia y una defensa intensa que aportó liderazgo al equipo.
Cuando el juego no fluye, la fuerza y el esfuerzo pueden equilibrar la balanza, pero también aumentan los riesgos: un error individual puede transformarse en gol rival y en la eliminación.
¿Fue este el peor partido de Argentina en el Mundial 2026? Probablemente sí. Cabo Verde demostró ser superior a selecciones como Austria, Argelia y Jordania, y a partir de ahora llegarán rivales más exigentes que presionarán hasta el final. Scaloni y el equipo deben encontrar soluciones con rapidez: el próximo rival es Egipto, y aunque no parece de los más poderosos, Argentina necesita reafirmar su condición de candidato.

