5 de julio de 2026
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Euforia en Oslo por Noruega en cuartos del Mundial

La capital noruega vivió una noche de intensas celebraciones tras la inesperada victoria de su selección frente a Brasil en el Mundial, que clasificó al equipo a cuartos de final. Cerca de 100.000 personas se reunieron en el centro de Oslo entre cánticos, saltos y muestras continuas de júbilo en avenidas y plazas principales.

La magnitud de la concentración sorprendió a las autoridades. Øyvind Hammervold, jefe de operaciones del distrito policial de Oslo, señaló que esperaban que el número siguiera aumentando y que el buen ambiente facilitaba el trabajo policial. Agentes se mantuvieron desplegados para controlar el flujo de personas y atender cualquier eventualidad.

El triunfo se definió en la segunda mitad, con dos goles de Erling Haaland, figura del encuentro. Tras el pitazo final, la euforia se extendió desde el estadio Ullevaal hasta el centro urbano, con aficionados ocupando estaciones de metro, calles y espacios públicos.

Las concentraciones más grandes se registraron en Rådhusplassen y Spikersuppa, donde miles continuaron la celebración. Hubo cánticos, lanzamiento de cerveza y uso de dispositivos de humo; los asistentes izaron banderas, se abrazaron y corearon repetidamente “Norge, Norge, Norge”.

La celebración llegó también al Palacio Real de Oslo. Cientos acudieron después de que el príncipe heredero Haakon saliera a saludar; el público respondió con cánticos y el heredero compartió unos minutos con los hinchas.

La jornada concluyó con un espectáculo de fuegos artificiales que reunió a miles en el centro. Entre los asistentes, la enfermera Andrine Hoen comentó que había dudado sobre el resultado pero que ahora cree que el equipo puede llegar lejos, aunque debía regresar por su turno al día siguiente.

El partido, jugado en el estadio MetLife de Nueva York, comenzó con alta intensidad: un gol noruego fue anulado por fuera de juego y Brasil dispuso de un penal que el arquero Ørjan Nyland atajó, manteniendo el 0-0 con el que se llegó al descanso.

En el segundo tiempo el seleccionador realizó cambios tácticos que dieron más energía al equipo. Las entradas de Oscar Bobb y Andreas Schjelderup revitalizaron el ataque y permitieron a Noruega consumar la remontada con el doblete de Haaland.

Durante los festejos se reportaron incidentes menores, como el lanzamiento de fuegos artificiales cerca de locales nocturnos. La policía recibió avisos sobre posibles heridos, pero hasta la madrugada no se había confirmado ninguna lesión. Hammervold indicó que se realizaron búsquedas activas que ya habían concluido.

La celebración se prolongó por horas e incluyó a familias, jóvenes y adultos. La presencia de figuras públicas como el príncipe Haakon y la ausencia de sucesos graves subrayaron la imagen de un país unido por un logro deportivo. Haaland resumió el sentir general al decir que deseaba estar en las calles y describir la jornada como uno de los días más increíbles en la historia de Noruega.

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