El pilates, creado por Joseph Pilates, es una práctica de bajo impacto que trabaja músculos que con frecuencia se descuidan en entrenamientos convencionales. Aunque existe la idea errónea de que es una actividad suave dirigida principalmente a mujeres, profesionales señalan que su práctica aporta mejoras en el rendimiento físico, ayuda a prevenir lesiones y colabora en la reducción del estrés, favoreciendo el bienestar general.
Un método exigente y funcional
Contrario al estereotipo, el pilates requiere esfuerzo, control y precisión. Reza Alavi, fundador y director ejecutivo de Real Pilates, describe el método como un trabajo riguroso de fuerza, movilidad y control corporal.
Según declaraciones recogidas por GQ México, el pilates activa cadenas musculares y zonas que muchos hombres no entrenan conscientemente, repercutiendo en la mejora del rendimiento deportivo, la recuperación y la prevención de lesiones.
El método potencia la movilidad, el control postural y la alineación corporal, y contribuye a corregir desequilibrios musculares que a menudo derivan en molestias como el dolor lumbar.
También puede influir en la calidad del sueño y en la gestión del estrés, aspectos que suelen quedar fuera de los programas de entrenamiento tradicionales.
Origen del pilates y superación de estigmas
Joseph Pilates diseñó la disciplina inicialmente como herramienta de rehabilitación para soldados lesionados. A pesar de su origen funcional, durante años se percibió como una actividad suave sobre colchoneta, lo que limitó su adopción entre hombres.
“Hay una percepción arraigada, en gran parte porque durante años se presentó el pilates como una clase suave y dirigida a las mujeres”, explicó Alavi a GQ México.
El especialista subraya que el pilates trabaja músculos estabilizadores profundos de la columna y las caderas, que difícilmente se aíslan en el entrenamiento convencional, lo que lo convierte en un complemento valioso para rutinas de fuerza y deportes de impacto.
Pilates y entrenamiento complementario
En Emiratos Árabes Unidos, el estudio de Alavi ha formado a más de 7.000 instructores en la región. La clientela masculina en Real Pilates representa aproximadamente el 35%, porcentaje que aumenta en sesiones privadas.
Muchos deportistas —corredores o quienes combinan pesas con entrenamientos intensos— encuentran en el pilates un aliado para mejorar el control de la pelvis, las caderas y la columna durante el movimiento.
Al ser de bajo impacto, el pilates puede realizarse en días de recuperación sin interferir en la regeneración muscular, lo que facilita su integración en planes de entrenamiento que requieren trabajo complementario.
Prevención de lesiones y problemas posturales
Alavi advierte que la fuerza sin control puede generar cargas desiguales en el cuerpo. La falta de estabilidad es un factor que contribuye a lesiones.
Observa con frecuencia distensiones lumbares y hernias discales en quienes realizan levantamientos pesados sin un control profundo del tronco, así como pinzamientos de hombro en quienes acumulan años de press de banca sin estabilidad articular adecuada.
Estos ejemplos muestran cómo una rutina complementaria de pilates puede reducir el riesgo de lesiones al mejorar el control y la estabilidad.
Además, muchos hombres que empiezan esperan sentir trabajo abdominal, pero terminan apreciando mejoría en la postura, alivio del dolor de espalda y beneficios en el sueño y la gestión del estrés.
Bienestar y movilidad más allá del gimnasio
El pilates también aborda problemas asociados a la vida sedentaria, como el acortamiento de los flexores de la cadera y la tendencia a encorvar la parte superior de la espalda.
Al integrar fuerza, movilidad y cuidado articular en una misma sesión, la disciplina contribuye al bienestar físico y mental de quienes la practican.

