15 de enero de 2026
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Acceso al financiamiento, prioridad del sector emprendedor en 2026

El ecosistema emprendedor peruano afronta el 2026 con retos y oportunidades. Al cierre de 2024 había alrededor de 3,5 millones de empresas activas y un crecimiento sostenido en la creación de negocios, pero el acceso oportuno a capital de trabajo sigue siendo la barrera principal para la supervivencia y el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas. La diferencia entre vender y cobrar puede condicionar el éxito de un negocio, por lo que el factoring se presenta como una herramienta financiera estratégica en este contexto.

Los datos recientes confirman esta tendencia. Proyecciones basadas en información del Ministerio de la Producción (Produce) y CAVALI indican que 2025 podría cerrar con un récord superior a S/55 mil millones en operaciones de factoring, impulsado por la digitalización de los servicios financieros, la masificación de las facturas electrónicas y la entrada de nuevos actores no bancarios. El factoring permite transformar facturas pendientes en liquidez inmediata, evitando plazos de cobro prolongados que pueden paralizar compras de insumos, pagos de nómina o reposición de inventarios.

De cara a 2026, año marcado por la coyuntura electoral y la necesidad de estabilidad económica, el acceso ágil a financiamiento será un factor competitivo. Las empresas que mantengan flujos de caja saludables podrán cumplir con proveedores, invertir en tecnología y expansión, y aprovechar oportunidades comerciales sin depender exclusivamente de préstamos que aumenten su endeudamiento y afecten sus estados financieros.

El caso peruano es especialmente delicado: más del 99% del tejido empresarial son mipymes que, en promedio, enfrentan plazos de cobranza superiores a 60 días, una de las cifras más altas de la región. En ese escenario, el factoring no solo soluciona problemas inmediatos de flujo, sino que favorece la formalización tributaria, fortalece las relaciones comerciales y amplía el acceso al crédito para miles de negocios, consolidándose como un aliado del crecimiento sostenible.

No conviene esperar a que la coyuntura genere efectos adversos, como tener que rechazar clientes por falta de liquidez, incumplir pagos estratégicos o cerrar operaciones pese a existir demanda. La tarea para 2026 es anticipar riesgos y adoptar mecanismos financieros que permitan a los emprendimientos seguir siendo el motor de la economía peruana. Es momento de iniciar el año con objetivos claros y alternativas efectivas que sostengan la actividad productiva.

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