Por FACUNDO ACHÉ
Gimnasia mostró dos caras en los 90 minutos: un ataque aceptable y una defensa frágil que terminó condicionando el resultado. Empató 2-2 con Tigre, un punto que vale por el rival y por la actitud final, aunque el rendimiento general dejó preocupaciones, sobre todo en el fondo y en algunas sustituciones que no funcionaron bien.
En los primeros minutos le costó manejar la pelota y estuvo expuesto a réplicas rivales; un remate desviado de David Romero fue de lo más claro. Con el correr del tiempo el equipo mejoró la circulación y generó más juego, pero sin ocasiones claras hasta que, a los 28 minutos, un tiro libre ejecutado por Nicolás Barros Schelotto culminó con un cabezazo de Enzo Martínez que abrió el marcador (1-0).
Tigre respondió con fuerza: un cabezazo de Barrionuevo dio en el travesaño y más tarde hubo un remate de Bruno Leyes que el público local entendió merecía penal, decisión que el árbitro no sancionó. De un córner llegó la igualdad: David Romero anticipó y convirtió con la zurda (1-1). Casi de inmediato, Nacho Fernández asistió a “Chelo” Torres, quien definió de zurda para devolver la ventaja a Gimnasia (2-1).
En el segundo tiempo Nelson Insfrán protagonizó atajadas importantes pero, a los 13 minutos, una mala salida permitió a Barrionuevo empatar de cabeza (2-2). Tras el empate Tigre dominó y Gimnasia mostró muchas dificultades defensivas; el arquero volvió a salvar una acción frente a Ignacio Russo. Los ingresos de Lucas Castro y Diego Mastrángelo no lograron darle control al mediocampo, y luego entraron Juan Cruz Cortazzo, Franco Torres y Agustín Auzmendi para intentar cerrar el partido.
En la recta final Gimnasia apostó por un 5-3-2 para sostener el empate, más enfocado en aguantar que en buscar la victoria. El 2-2 dejó un punto valioso pero también la sensación de retroceso respecto al rendimiento mostrado ante Central.

