2 de junio de 2026
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EE. UU. negocia ampliar despliegue de armas nucleares con países europeos

Estados Unidos mantiene conversaciones reservadas sobre la posibilidad de ampliar en Europa el despliegue de capacidades nucleares mediante la incorporación de nuevos países al esquema de reparto nuclear de la OTAN, una medida destinada a tranquilizar a aliados preocupados por la reducción de la presencia militar convencional estadounidense en el continente.

Según el Financial Times, funcionarios estadounidenses se mostraron dispuestos a estudiar despliegues adicionales más allá de los seis países que actualmente participan en el programa. Las conversaciones se desarrollan en foros internos de la alianza y, según fuentes cercanas al asunto, no hay por ahora una decisión tomada ni un acuerdo inminente para modificar los arreglos vigentes.

El plan permitiría que más países alojaran aviones de doble capacidad (DCA, por sus siglas en inglés), aeronaves aptas para transportar y, en su caso, lanzar armas nucleares estadounidenses bajo condiciones concretas. El objetivo declarado de las conversaciones es demostrar que el compromiso nuclear de Washington con la seguridad europea sigue vigente, incluso cuando los aliados aumentan su responsabilidad en la defensa convencional.

Estas discusiones se producen en un contexto de inquietud por decisiones del presidente Donald Trump de retirar tropas y cancelar despliegues previstos de sistemas de armas considerados clave para la defensa europea. Esas medidas forman parte de una estrategia de redistribución de recursos militares hacia Asia y otras prioridades para Estados Unidos.

Varios aliados temen que la reducción de la presencia convencional estadounidense deje brechas en la capacidad defensiva europeay debilite la disuasión frente a amenazas externas. Las conversaciones sobre ampliar el programa nuclear buscan, según las fuentes, enviar una señal de continuidad respecto a las garantías estratégicas de Estados Unidos.

Entre los países que han mostrado interés figuran miembros del flanco oriental de la OTAN, en particular Polonia y algunos Estados bálticos, que consideran que su cercanía geográfica con Rusia hace más necesario reforzar los mecanismos de disuasión.

Polonia ha sido especialmente activa en este debate. El expresidente Andrzej Duda expresó públicamente su deseo de que Estados Unidos permitiera el despliegue compartido en suelo polaco. Además, Varsovia se sumó este año a una iniciativa promovida por Francia para estudiar la posible reubicación temporal de elementos de su arsenal nuclear en países aliados.

Fuentes consultadas indicaron al Financial Times que los aliados más próximos a las fronteras rusas son los que han mostrado mayor interés. La invasión rusa de Ucrania y las reiteradas referencias del presidente Vladimir Putin al arsenal nuclear ruso han aumentado las preocupaciones de seguridad dentro de la alianza.

En la actualidad, el programa de reparto nuclear de la OTAN incluye a Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos, Turquía y Reino Unido, donde se almacenan armas nucleares estadounidenses custodiadas por tropas de Estados Unidos. Aunque se alojan en territorio aliado, Washington mantiene el control exclusivo sobre cualquier autorización de uso.

El mecanismo, desarrollado durante la Guerra Fría, sigue siendo uno de los pilares de la estrategia de disuasión de la OTAN. Según la propia alianza, el acuerdo “proporciona una plataforma a los aliados no nucleares para influir en la política y la planificación nuclear de la Alianza, como medio para garantizar su seguridad sin adquirir armas nucleares”.

En ese marco, las fuerzas aéreas aliadas reciben formación para operar aeronaves compatibles con misiones nucleares, como los F-35, F-15 y Tornado, y participan de manera regular en ejercicios diseñados para demostrar la capacidad operativa y la preparación conjunta.

Mientras los gobiernos europeos aumentan sus presupuestos de defensa y aceleran inversiones en capacidades convencionales, muchos aliados consideran que el paraguas nuclear estadounidense sigue siendo un elemento esencial de la seguridad colectiva.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, recalcó esa posición tras una reunión de ministros de Asuntos Exteriores celebrada el mes pasado, afirmando que hay “un entendimiento común de que, si bien Estados Unidos se centrará más en otros escenarios…, la disuasión y la defensa generales en Europa deben mantenerse sin cambios”.

Rutte también advirtió sobre la capacidad de respuesta de la organización ante cualquier agresión: “Quiero ser muy claro… Si alguien tuviera la insensatez de atacarnos, la respuesta sería devastadora”, dijo.

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