20 de abril de 2026
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Kindlifresserbrunnen de Berna: de advertencia infantil a prejuicio histórico

La Kindlifresserbrunnen, una fuente del siglo XVI situada en la Kornhausplatz (Plaza del Granero) de Berna, sorprende y desconcierta a visitantes de todas las edades. A pocos metros de la Torre del Reloj Zytglogge, su figura central muestra a un ogro que devora a un niño y lleva a otros en una bolsa, una imagen que suele quedar marcada en quien la ve, sobre todo en la infancia.

A diferencia de muchas fuentes y monumentos europeos dedicados a personajes heroicos o alegóricos, la Kindlifresserbrunnen parece remitir a un temor colectivo y, según guías y sitios turísticos como SwissInfo, se ha interpretado tradicionalmente como una advertencia dirigida a los niños.

“Quienes visiten Berna con niños y niñas deberían mantenerse alejados de la Kornhausplatz porque allí se encuentra la Kindlifresserbrunnen, una fuente que podría alterar el sueño de los más pequeños”, señala ese portal.

La escultura fue realizada entre 1545 y 1546 por el escultor suizo Hans Gieng. Desde entonces, la figura del ogro devorador se ha convertido en uno de los emblemas más reconocibles de la ciudad y en motivo de debate sobre su significado original.

Qué representa y por qué genera inquietud

La inquietud que despierta la fuente se deriva en gran medida de la crudeza de su iconografía. El ogro contrasta con la idea de armonía asociada a muchas fuentes públicas y, en la práctica, ha servido como motivo de advertencia moral sobre la conducta infantil.

El sitio oficial del gobierno de Berna apunta que “el sentido más plausible es que se trate de una especie de enseñanza para los niños […] animándolos a comportarse bien”.

Sin embargo, el trasfondo simbólico es más complejo y ha dado lugar a varias hipótesis. Algunos historiadores del arte han sugerido una relación con figuras carnavalescas y tradiciones de burla destinadas a imponer respeto en los jóvenes, pero esa explicación choca con el hecho de que el Carnaval fue prohibido en Berna tras la Reforma de 1529.

Otra interpretación vincula la figura con mitos antiguos, identificándola con Cronos (Saturno en la tradición romana), el dios que devoraba a sus hijos para impedir ser destronado. Ese paralelismo se apoya en detalles como el gorro cónico del personaje, comparable a representaciones en pinturas y xilografías alemanas del siglo XVI, por ejemplo en obras de Georg Pencz alrededor de 1530.

Interpretaciones históricas y controversias

El gorro cónico que lleva la figura plantea además una lectura histórica más problemática: este tipo de sombrero fue, en diversas épocas, un distintivo impuesto a las comunidades judías en Europa, lo que ha llevado a especialistas en historia judeocristiana a considerar la posibilidad de que la fuente refleje prejuicios antijudíos.

Según SwissInfo, “la fuente bernesa representaría una ilustración perfecta de uno de los prejuicios más tristemente difundidos […] contra la comunidad judía: la acusación de sangre”.

La calumnia conocida como acusación de sangre, documentada desde la Edad Media, afirmaba falsamente que judíos cometían rituales con sangre de niños cristianos. Estas acusaciones favorecieron el miedo, los ataques y la persecución. En Berna, por ejemplo, en 1294 varios judíos fueron acusados del asesinato ritual de un niño llamado Rodolfo, episodio que desembocó en un pogromo y en la expulsión de la comunidad.

Consecuencias y resignificación

En contextos históricos como ese, las autoridades aprovecharon la situación no solo para ejercer control social, sino también con fines económicos y políticos, como la cancelación de deudas con los expulsados. La fuente puede entenderse hoy como un ejemplo de cómo el arte público puede fijar y reproducir estigmas sociales.

En la era contemporánea han surgido iniciativas para contextualizar la obra. En julio de 2020, el periodista Roy Oppenheim solicitó a las autoridades de Berna la colocación de una placa explicativa que aclarara el contexto histórico y rechazara una interpretación antijudía de la fuente. La propuesta fue evaluada y en 2024 se instaló una placa informativa frente a la escultura de Hans Gieng.

El propósito de la placa es ayudar a residentes y visitantes a comprender el origen y las implicaciones de la obra, evitando interpretaciones simplistas o discriminatorias. No obstante, para los niños que no leen aún, la imagen sigue funcionando como un signo de advertencia: “Pórtense bien, o si no…”. Con cerca de 500 años de historia, la Kindlifresserbrunnen en la Plaza del Granero sigue siendo una de las fuentes más visitadas de Suiza.

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