Un estudio alerta que la contaminación procedente del desgaste de neumáticos puede representar un riesgo para la salud pulmonar. Investigadores de la Escuela de Medio Ambiente de Yale, junto con la Universidad de York, mostraron que los compuestos liberados por el desgaste de los neumáticos reaccionan con el ozono presente en la contaminación vehicular y forman mezclas químicas capaces de dañar células inmunitarias del pulmón.
En pruebas de laboratorio, la inhalación de estos compuestos provocó muerte celular rápida y alteraciones en la función mitocondrial de las defensas pulmonares, según informa la Escuela de Medio Ambiente de Yale.
El informe señala que las partículas generadas por el desgaste de neumáticos se están convirtiendo en una fuente emergente de contaminación urbana. La Organización Mundial de la Salud indica que millones de personas viven expuestas a niveles elevados de contaminantes atmosféricos, y los compuestos liberados por los neumáticos contribuyen a la carga total de sustancias tóxicas que afectan la salud respiratoria.
Las autoridades sanitarias internacionales recomiendan reforzar los sistemas de monitoreo de partículas en áreas metropolitanas y desarrollar regulaciones específicas que limiten la exposición a estos contaminantes.
Además, los expertos sugieren que el diseño de futuros neumáticos incorpore materiales menos reactivos al ozono y que generen menos residuos tóxicos durante su uso.
Estas transformaciones químicas implican riesgos especialmente para personas en zonas urbanas con altos niveles de partículas y ozono, como áreas con tráfico intenso.
El artículo, publicado en la revista Environment International, explica que el aditivo conocido como 6PPD, usado para proteger los neumáticos, se transforma químicamente al reaccionar con el ozono. Ese proceso genera nuevas sustancias, entre ellas la 6PPD-quinona, que ya fue vinculada con la muerte de salmones coho en la costa noroeste del Pacífico, según la Escuela de Medio Ambiente de Yale.
Efectos tóxicos de los compuestos de neumáticos en células pulmonares
El experimento expuso células del sistema inmunitario humano a mezclas de compuestos resultantes del desgaste de neumáticos y también a 6PPD-quinona de forma individual. Los resultados mostraron que la mezcla dañó las células y redujo su viabilidad.
Según el autor principal, Ali Abdul-Sater, la exposición únicamente a 6PPD-quinona no produjo efectos citotóxicos en las células humanas. Esto sugiere que la combinación de distintos compuestos derivados del desgaste, al interactuar con ozono, aumenta el potencial tóxico respecto a los compuestos aislados.
Advertencia sobre la toxicidad de la contaminación de neumáticos
Los investigadores advierten que estudiar un solo compuesto, en lugar de la mezcla completa, puede ocultar los peligros reales de la contaminación por neumáticos. “Centrarse en un solo compuesto puede subestimar los riesgos para la salud asociados a la contaminación aérea derivada de los neumáticos”, señaló Abdul-Sater a la Escuela de Medio Ambiente de Yale.
John Liggio, coautor e investigador de Environment and Climate Change Canada, indicó que la oxidación de los compuestos presentes en los neumáticos al reaccionar con ozono genera una multiplicidad de nuevas sustancias químicas. Según Yale Environment 360, los efectos globales de esas mezclas aún se están evaluando y no son concluyentes.
Los especialistas resaltan que la formación de numerosos compuestos tras la oxidación incrementa la diversidad y la concentración de sustancias tóxicas en el aire, elevando los riesgos respiratorios en entornos urbanos con mucho tráfico. Estudios futuros podrían ayudar a identificar medidas para reducir la exposición a estos contaminantes emergentes.


