El participante Diego Muma Rinaldi recibió el alta en Cuestión de peso, casi seis meses después de comenzar su tratamiento en el programa. La celebración se volvió más emotiva con la llegada de su amigo José María Muscari, que asistió pese a encontrarse con un cuadro gripal y explicó: “Me levanté especialmente de la cama”.
Las cámaras registraron el abrazo entre el director teatral y Muma. Muscari expresó su alegría por los cambios: “El otro día cuando vino a casa casi no lo reconocí”, comentó.
El vínculo entre ambos fue uno de los aspectos destacados. Al explicar por qué animó a Muma a participar, Muscari señaló que el programa es “un tratamiento serio” y que, a la vez, la exposición le aporta un componente “divertido”. Con ello remarcó la importancia de la contención y el acompañamiento en procesos como este.
Durante la celebración, el conductor Mario Massaccesi preguntó sobre los temores que Muma enfrentó antes de ingresar al reality. Muscari respondió que “hay más prejuicio alrededor de la obesidad que de participar en un reality”, subrayando la discriminación y los estigmas vinculados a la imagen corporal.
Muscarí también mencionó una experiencia personal: su padre tuvo obesidad pero nunca recibió tratamiento. Esa referencia familiar sirvió para destacar el valor de la decisión de Muma de buscar ayuda y cuidar su salud. Muscari afirmó tener confianza en el compromiso de Muma con el proceso.
La entrega del alta simbolizó tanto el cierre de una etapa como el inicio de nuevos desafíos: el logro implica una transformación física y el afrontamiento de prejuicios y miedos que suelen acompañar a quienes enfrentan la obesidad.
En Cuestión de peso, obtener el alta significa haber alcanzado objetivos médicos y personales acordados con el equipo profesional. Este logro se celebra en el ciclo junto a familiares y amigos, que suelen participar en la ceremonia de reconocimiento.
Además de la visita, Muscari entregó a Muma un cofre con una carta que proponía mantener su vínculo con el programa por un mes más. El texto, leído en voz alta, invitaba a acompañarlo durante ese periodo por “haber hecho un tratamiento impecable”.
La propuesta consistía en que Muma actuara como referente para otros participantes: seguimiento, pesajes en vivo y compartir su experiencia en el vivo y en consultas grupales.
Mantenerlo como referente durante treinta días busca reforzar la red de apoyo: el seguimiento en vivo y la participación en las consultas grupales pretenden prevenir recaídas y consolidar los hábitos adquiridos.
La jornada en el programa marcó el cierre de un ciclo y el comienzo de otro, con Muma como protagonista de su transformación y, ahora, como punto de referencia para quienes aún transitan el proceso.
La presencia de Muscari y el reconocimiento público sirvieron para recordar la relevancia de la compañía y la resiliencia en los procesos de cambio.

