“Macri devaluó en 2018 y así le fue… nosotros no vamos a movernos ni un milímetro de nuestro programa”. Para los Milei, Mauricio Macri —el último presidente no peronista— suele ser un ejemplo de lo que no debe repetirse. Javier se fija en la diferencia entre gradualismo y shock en lo económico; Karina, en la tensión entre coalicionismo y purismo en lo político.
La referencia a la experiencia de Cambiemos que hizo el Presidente ante funcionarios últimamente resulta lógica: la crisis cambiaria de abril de 2018 marcó el comienzo del declive de aquel gobierno. Tras un triunfo en las elecciones de medio término, se desdibujó la posibilidad de la reelección del líder del PRO, hecho que recuerdan referentes como Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich.
El dato de inflación de marzo, 3,4% —con un primer trimestre cuyo acumulado casi iguala la previsión anual del 10,1% del Presupuesto— motivó que Milei publicara en la cumbre de AmCham el mismo mensaje que venía transmitiendo al gabinete: enero a marzo fueron meses difíciles, pero confía en que mantener el superávit fiscal permitirá una desaceleración de la inflación y una recuperación económica hacia la mitad del año, con un punto de inflexión alrededor del Mundial.
Desde la Casa Rosada diseñaron una estrategia para comunicar el dato del IPC. Luis Caputo adelantó información 24 horas antes del anuncio oficial para mitigar el impacto. Milei, por su parte, optó por un tono más empático: admitió sin eufemismos que la cifra es “mala”, buscando conectar con el sentido común. El ministro de Economía, en cambio, desagregó el número y recurrió a tecnicismos. Según fuentes oficiales, la distinción buscada fue clara: criticar a las corporaciones por un lado y hablarle con empatía a la gente por el otro.
En lo que sí coincidieron fue en elevar las expectativas. Caputo prometió que vienen “los mejores 18 o 20 meses” para el país; Milei reiteró su compromiso con la ortodoxia y dijo que, si no encuentra acompañamiento, está dispuesto a asumir las consecuencias políticas. Cercanos al Presidente destacan que ha preferido mantener sus principios antes que ceder por conveniencia electoral.
Profundización del programa
En los últimos días los hermanos Milei mostraron firmeza para profundizar el plan económico sin correcciones, pese a la aceleración inflacionaria y la caída de la actividad. Karina, además, decidió sostener a Manuel Adorni a pesar del desgaste político que esto implica para el gobierno.
En el interior del oficialismo hay pocas voces disidentes: cualquier propuesta de corrección se percibe como una traición. El Gobierno enfrenta varias preguntas: ¿qué ocurre si la economía no repunta como espera el Presidente? ¿Cómo impactará un shock externo como la guerra? ¿Qué peso tendrá la inercia inflacionaria? Los equipos oficialistas eligen confiar en los pronósticos del jefe de Estado, citando datos de recaudación y expectativas de mejora a partir de junio o julio.
Mientras tanto, los ministros acuden al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, para solicitar apoyo del Tesoro en pagos corrientes. Se avanzó en el pago a prestadores con deudas de PAMI y se giraron subsidios a las empresas de colectivos del AMBA por febrero. Con caja limitada, se mantiene la asistencia social, aunque otras áreas enfrentan ajustes bajo la gestión de Sandra Pettovello.
Desde la conducción económica insisten en seguir conteniendo el gasto. Al mismo tiempo advierten que, si bien las cuentas están ordenadas, el “factor político” complica la baja del riesgo país y el acceso a financiamiento. Funcionarios reconocen que el ruido político propio del oficialismo genera dificultades adicionales.
Caso Adorni
El caso de Manuel Adorni sigue generando novedades y ya no se controla la narrativa. La escribana Adriana Nechevenko se convirtió en figura recurrente del escándalo y no evitó la exposición pública; Adorni, en cambio, restringe sus apariciones. El jefe de Gabinete adoptó un perfil más controlado, acompañando a Karina en recorridos planificados.
El equipo de contención de Adorni incluye a Martín Menem y al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quienes mantienen contacto frecuente con el ministro coordinador. Menem lo acompaña de cara al informe de gestión que Adorni debe presentar en Diputados; Mahiques actúa como asesor judicial clave, con conocimiento y conexiones en Comodoro Py, aunque fuentes judiciales recuerdan que las relaciones personales no equivalen a capacidad de presión sobre jueces o fiscales.
La causa contra Adorni se inserta en una disputa más amplia entre el Ejecutivo y el Poder Judicial por las vacantes en los juzgados. En Comodoro Py hay vacantes que se están concursando y la movilización de pliegos genera nerviosismo en distintos sectores judiciales.
Milei retomó además un plan de Justicia elaborado previamente por el equipo de Santiago Caputo, que incluye análisis sobre los ciclos judiciales y la posibilidad de que causas se intensifiquen en el tercer año de gobierno. El sector de Karina busca ahora aplicar en la Justicia la misma lógica de firmeza que utiliza en lo partidario, evitando concesiones por temor a perder poder.
En la cuestión reglamentaria, el karinismo se mostró cauteloso respecto a una propuesta para cambiar el sistema de selección de jueces que daría más peso a exámenes técnicos y menos a entrevistas personales. Voces cercanas a la secretaria general del Presidencia cuestionaron la premura por modificar esos criterios y defendieron la potestad del Consejo de la Magistratura para decidir el reglamento.
Al mismo tiempo, Santiago Caputo no ha perdido totalmente interlocución con parte del sistema judicial: su reunión reciente con el procurador del Tesoro y el juez Mariano Borinsky para trabajar en el proyecto de Código Penal evidencia que siguen existiendo canales de diálogo con sectores judiciales.
La tensión entre el equipo de Caputo y el de Karina, que ya no se oculta, podría agravarse si ambos buscan avanzar por caminos distintos en materia judicial.
En clave electoral, el caso también tiene consecuencias: todo indica que Adorni perdió opciones para la candidatura a jefe de gobierno porteño en 2027. Karina, en los últimos días, dio señales de contención a Patricia Bullrich tras una etapa de fricciones; Bullrich pidió no ser vigilada en sus recorridas por la Ciudad. La tensión sobre candidaturas persiste mientras no se descarta del todo una alianza con PRO para la próxima elección.
Antes de definir candidaturas, sin embargo, el desafío central es económico: la teoría de Milei debe traducirse en resultados concretos para que el gobierno llegue con respaldo a las decisiones electorales.



