Estados Unidos ejecutó por séptima noche consecutiva bombardeos contra objetivos en Irán este sábado, mientras ambos bandos amplían los blancos hacia infraestructura civil y el conflicto corre el riesgo de escalar a una guerra regional abierta.
El Comando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU. (CENTCOM) informó que las operaciones comenzaron a las 19:00 GMT con el objetivo de “degradar las capacidades militares iraníes”. Entre los objetivos confirmados figuraron puentes en el sur de Irán; fue la primera vez en más de una semana que CENTCOM incluyó “infraestructura logística militar” en su lista de blancos.
Horas después, CENTCOM indicó que atacó sitios de vigilancia, infraestructura logística militar, depósitos subterráneos de armas y capacidades marítimas del régimen iraní.
Según el comando, las fuerzas estadounidenses emplearon aviones de combate, drones, buques de guerra y otros recursos. Más de 50.000 militares estadounidenses permanecen desplegados en Oriente Medio, vigilantes y preparados.
Medios estatales iraníes reportaron que en los ataques del jueves por la madrugada se destruyeron al menos cinco puentes en el sur del país. En el puerto de Bandar Khamir habrían muerto siete personas y la estación de trenes fue alcanzada. En Iranshahr, en la provincia limítrofe con Pakistán, también resultó afectado un aeropuerto.
El canciller iraní Abbas Araqchi confirmó la muerte de tres aldeanos que cruzaban el puente de Bandar Khamir y advirtió que Irán no permitirá que su sangre “quede en vano”. Videos verificados por Reuters mostraron escombros, barandillas rotas, un vehículo dañado y un incendio en el puente destruido.
Irán respondió atacando países del Golfo que alojan bases aéreas estadounidenses, principalmente Bahréin, Qatar y Kuwait. Las autoridades kuwaitíes confirmaron que una planta de generación eléctrica y desalinizadora fue alcanzada, provocando daños, un incendio y la interrupción de numerosas unidades generadoras. Bomberos controlaron el siniestro y técnicos evalúan los daños para restaurar el suministro.
La destrucción de una planta desalinizadora en Kuwait el 30 de marzo había sido considerada una escalada significativa que precedió al primer alto el fuego de la guerra una semana después. En Doha se oyeron explosiones y el Ministerio del Interior qatarí informó que un niño resultó herido por metralla.
El acuerdo provisional que había puesto fin a las hostilidades colapsó el 7 de julio, cuando Irán atacó embarcaciones en el estrecho de Ormuz y Estados Unidos respondió con bombardeos aéreos. Desde entonces, Irán declaró el cierre del estrecho y Estados Unidos reimplantó su propio bloqueo a puertos iraníes.
Este jueves, marines estadounidenses abordaron un buque cisterna cerca del estrecho de Ormuz para hacer cumplir el bloqueo; el Ejército difundió fotografías de militares descendiendo en rappel desde un helicóptero hacia la cubierta. La agencia semioficial iraní Tasnim reportó que la Guardia Revolucionaria atacó un barco de bandera tailandesa que intentaba cruzar el estrecho. En el golfo de Adén, hombres armados abordaron y tomaron el control de un pequeño buque cisterna químico frente a las costas de Yemen, cerca de la entrada al mar Rojo.
Mohsen Rezaei, asesor del líder supremo iraní y excomandante de la Guardia Revolucionaria, advirtió en televisión estatal que si los ataques estadounidenses continúan varios días más, Irán iniciará “operaciones ofensivas a gran escala”. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con lanzar bombardeos masivos contra infraestructura iraní y no ha descartado una posible invasión terrestre en la costa o las islas iraníes.
Irán también ha señalado que podría ordenar a sus aliados hutíes en Yemen cerrar el estrecho de Bab al-Mandeb, en la entrada del mar Rojo, lo que cortaría la principal ruta alternativa para el petróleo del Golfo Pérsico. Fuentes citadas por Reuters indicaron que Teherán podría haber instruido a los hutíes para actuar si Washington ataca infraestructura iraní.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó preocupación por la escalada, en particular por los “ataques contra infraestructura civil en Irán y en toda la región”, según su portavoz. Tras los nuevos bombardeos, el crudo Brent subió un 3% y se encaminaba a su tercera semana consecutiva de ganancias; las bolsas globales cayeron y Wall Street abrió con fuertes pérdidas antes de estabilizarse.

