La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, afirmó este sábado en el Foro de Doha, en Catar, que algunas de las críticas dirigidas a Europa en la nueva estrategia exterior del presidente estadounidense Donald Trump “tienen fundamento”, y señaló en particular que Europa ha subestimado su influencia frente a Rusia.
Kallas hizo estas observaciones durante un panel sobre mediación en el que participaron el primer ministro catarí Mohamed bin Abdulrahmán, el ministro de Exteriores de España José Manuel Albares y el ministro de Exteriores de Turquía Hakan Fidan, y añadió que, aunque hay muchas críticas, algunas son justificadas.
Según la alta representante, Europa debería mostrarse con más seguridad en sí misma y reconocer mejor su capacidad de influencia, especialmente en relación con Rusia.
El pasado viernes, la Casa Blanca publicó la estrategia de política exterior y de seguridad nacional para un hipotético segundo mandato de Trump, en la que advierte sobre riesgos para la civilización europea atribuidos a sus políticas migratorias y plantea reforzar el liderazgo estadounidense, con especial atención a América Latina.
El documento identifica varios problemas que, según Washington, afectan a Europa: actividades de la Unión Europea u otros organismos que socavarían la libertad política y la soberanía, políticas migratorias que transformarían el continente y generarían tensiones, censura a la libertad de expresión y represión de la oposición, caída de las tasas de natalidad y pérdida de identidades nacionales y de confianza.
El texto sostiene que “queremos que Europa siga siendo europea”, que recupere la confianza en sí misma como civilización y que abandone lo que califica como un enfoque regulatorio asfixiante, y añade que EE. UU. debería ayudar a Europa a corregir su rumbo.
Kallas matizó que, a su juicio, Estados Unidos sigue siendo el principal aliado de la Unión Europea y que el propio documento reconoce que la UE también continúa siendo el mayor aliado de EE. UU.
La alta representante reconoció que no siempre hay coincidencias en todos los temas, pero subrayó que la relación de alianza entre ambas partes es un principio que debe mantenerse y fortalecerse.
La nueva estrategia de seguridad nacional presentada por la administración estadounidense busca reafirmar la presencia de Washington en el hemisferio occidental y fue publicada por la Casa Blanca, reafirmando la filosofía de “Estados Unidos Primero”, que prioriza los intereses nacionales y plantea un enfoque menos intervencionista en el exterior.
El propio documento afirma que la estrategia está motivada “sobre todo por lo que funciona para Estados Unidos”, resumido en dos palabras: “Estados Unidos Primero”.
Se trata de la primera Estrategia de Seguridad Nacional publicada desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en enero, un informe que la ley exige publicar y que marca un cambio respecto a la orientación seguida por la administración anterior del presidente Joe Biden.
Entre sus objetivos, la estrategia señala la negociación para poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania, un conflicto de casi cuatro años que, según el texto, es de interés vital para Estados Unidos. Al mismo tiempo, el documento expresa la intención de mejorar las relaciones con Rusia y restablecer la estabilidad estratégica tras años de aislamiento de Moscú.
El documento también contiene críticas hacia los aliados europeos de Estados Unidos, con menciones a episodios de desacuerdo durante el año en temas como la guerra entre Rusia y Ucrania, y evalúa que esos socios afrontan desafíos económicos internos y una crisis existencial.
Según la estrategia, el estancamiento económico en Europa se ve agravado por una perspectiva más amplia y preocupante sobre la supuesta erosión de rasgos civiles fundamentales del continente.
La Casa Blanca atribuye el debilitamiento europeo a factores como las políticas migratorias, la disminución de la natalidad, la censura de la libertad de expresión, la represión de la oposición política y una pérdida de identidad nacional y confianza.
El documento advierte que, si continúan las tendencias actuales, el continente podría ser “irreconocible” en veinte años o menos, y cuestiona si algunos países mantendrán economías y fuerzas armadas lo suficientemente sólidas para seguir siendo aliados fiables. Añade que muchas naciones parecen perseverar en su rumbo actual y reafirma el deseo de Estados Unidos de que Europa recupere su confianza como civilización.
(Con información de EFE)


