El ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, informó sobre un incidente entre cazas chinos y japoneses en aguas internacionales al sureste de Okinawa.
Koizumi explicó en su cuenta de X que el sábado anterior dos aviones militares chinos fijaron su radar en otras dos aeronaves japonesas mientras volaban cerca de Okinawa.
Calificó la acción como peligrosa y afirmó que superó los límites razonables para la seguridad aérea, por lo que Japón presentó una protesta formal ante China. Aclaró que no se registraron daños ni heridos en las aeronaves ni en sus tripulaciones.
El hecho ocurre en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre Tokio y Pekín, que se agudizaron tras declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre la posible intervención de las Fuerzas de Autodefensa en caso de una acción militar china contra Taiwán.
China respondió imponiendo medidas de presión de carácter económico y cultural, entre ellas advertencias de viaje para sus ciudadanos, la prohibición de importaciones de productos marinos japoneses y la suspensión de permisos para películas y conciertos japoneses en su territorio.
El portavoz del gobierno, Minoru Kihara, también mencionó la movilización de buques chinos en el este de Asia. Takaichi afirmó que Japón vigila de cerca esos movimientos y que el gobierno presta atención al despliegue naval en la región.
Los medios japoneses interpretaron estas declaraciones como un reflejo de la preocupación del Ejecutivo por el aumento de la presencia militar china en aguas próximas a Japón.
Desde Pekín, el Ministerio de Defensa rechazó la política japonesa de defensa y seguridad y advirtió que Japón “se enfrentará a la indignación pública” y “deberá rendir cuentas ante la historia” tras anunciar un alza del gasto militar hasta el 2% del PIB, en línea con sus objetivos de seguridad nacional.
Ante esto, la diplomacia japonesa elevó su postura en las Naciones Unidas mediante una carta del embajador y representante permanente de Japón, Kazuyuki Yamazaki, dirigida al secretario general de la ONU y a los Estados miembros, en la que niega las acusaciones de “militarismo” formuladas por China y las califica de infundadas.
Yamazaki subraya que Japón respeta el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, defiende un orden internacional basado en normas y considera las alegaciones chinas “categóricamente inaceptables”. La carta enfatiza la postura pacifista de Japón desde el final de la Segunda Guerra Mundial y su compromiso con la paz, la estabilidad, la legalidad internacional y el desarrollo sostenible.
(Con información de EFE)


