15 de enero de 2026
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Francis Ford Coppola: duelo, cine y desorientación

Francis Ford Coppola pasa sus días en el Palazzo Margherita, el hotel familiar en Bernalda, donde combina la gestión del establecimiento con su interés por la cocina y largas conversaciones con colegas del cine.

Según The Telegraph, el director recibe a sus invitados de manera cercana, prepara personalmente platos como pollo a la cazadora y se desplaza con naturalidad entre la cocina y los espacios comunes.

El Palazzo, una villa neoclásica restaurada en 2004, funciona para él como refugio y homenaje a sus orígenes. En el hotel hay espacios dedicados al cine, como el bar Cinecittà y un salón convertido en sala de proyección. Al recorrer sus estancias, Coppola niega los rumores sobre problemas económicos.

Duelo, rutina creativa y nuevos hábitos

Tras la muerte de su esposa Eleanor hace un año, ha incorporado nuevas rutinas. Explica que todas las mañanas escribe una lista de diez palabras positivas que convierte en un poema y que aprende una palabra nueva cada día.

El cine y la creatividad siguen siendo centrales en su vida. Para él, es más importante que jóvenes cineastas digan que entraron en la profesión tras ver una de sus películas que acumular premios, dijo a The Telegraph.

Su relación con los galardones ha sido ambivalente: admite no saber dónde están sus Oscars y recuerda haber llegado a lanzar una estatuilla por la ventana durante el rodaje de Apocalypse Now, frustrado por las tensiones de la producción.

Coppola está volcado en nuevos proyectos. Anunció una versión de director de Megalópolis titulada “Megalópolis Unbound”, que describió como más arriesgada e incluirá escenas adicionales con la actriz Kathryn Hunter. Reconoce que a veces hace falta tiempo para que el público acepte lo nuevo, en referencia a la recepción inicial de la película.

Sobre la financiación de sus filmes, rememoró que con Apocalypse Now los intereses eran altos y que tuvo que ceder una parte importante de las ganancias a Marlon Brando, poniendo en duda si recuperaría la inversión; aun así, señaló que la película sigue generando ingresos cuatro décadas después.

Familia, amor y mirada sobre el matrimonio

La familia y el matrimonio aparecen con frecuencia en sus reflexiones. Estuvo casado con Eleanor durante 61 años y señala que sus momentos favoritos eran las mañanas compartidas. Tras su pérdida, admite sentirse desorientado por no tener esa conexión cotidiana.

Sobre el matrimonio, afirma esperar que esta institución perdure y considera que va más allá de la fidelidad. Cuenta que solía involucrar a toda la familia en sus rodajes, incluso sacando a los niños del colegio para que lo acompañaran.

La relación con sus hijos, especialmente con Sofia Coppola, es central. Recuerda que ella mostró interés por el cine desde la adolescencia y que, al verla dirigir su primer cortometraje, supo que sería directora.

Sobre la belleza y el paso del tiempo, sostiene una visión vitalista: considera que la juventud tiene su esplendor a los 27 años, pero que las mujeres son hermosas en cada década de la vida. También advierte sobre los excesos de la cirugía estética, señalando que las intervenciones pueden acabar deshumanizando la apariencia.

Visión política, amistad y próximos hitos

En lo político y social, expresa una visión globalista: cree que las naciones perderán sentido y que un futuro sin fronteras, en el que convivan distintas culturas, es posible. Recuerda que antes de 1914 la circulación entre países era distinta y defiende una visión de unidad humana y del planeta compartido.

Actualmente vive en Putney, Londres, buscando un nuevo comienzo tras la muerte de Eleanor. Dice haberse mudado porque nunca vivió allí con ella y menciona la compañía de vecinos que lo invitan a salir al teatro.

La amistad es para él esencial: afirma haber vivido una vida de afectos y describe a los amigos como una especie de religión. Rememora cómo su familia lo definía: su hermano August el brillante, su hermana Talia la hermosa y él el cariñoso.

Al atardecer en el Palazzo Margherita, canta canciones de Cole Porter y Gilbert y Sullivan, rodeado de amigos y recuerdos. Según The Telegraph, mantiene una mirada luminosa sobre la vida: la acumulación de experiencias y afectos convierte cada día en una fuente de nuevas riquezas, y él continúa reinventándose y celebrando la vida pese a la ausencia, con una energía persistente.

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