Las altas temperaturas, los incendios forestales, las tormentas y la contaminación del aire representan riesgos inéditos para el Mundial 2026, que se jugará en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México entre junio y julio.
Este torneo, seguido por millones de personas, podría ver comprometida la seguridad de los aficionados, la salud de los jugadores y el normal funcionamiento de la actividad comercial local debido a condiciones meteorológicas cada vez más impredecibles.
Estadios en riesgo y antecedentes preocupantes
Un análisis de BBC Worklife indica que 10 de los 16 estadios sede tienen “riesgo muy alto” de sufrir episodios de calor extremo. Maddy Orr, especialista en clima y deporte, advierte que la cancelación de partidos sería uno de los mayores desafíos económicos.
Orr señala que cancelar un encuentro implica reembolsos de entradas y el pago a personal que ya se ha desplazado, y que además del calor, la amenaza de incendios, tormentas y mala calidad del aire puede provocar situaciones de riesgo para aficionados, jugadores y organizadores.
La experiencia reciente en torneos organizados en EE. UU. muestra la magnitud de esos riesgos. En la reciente FIFA Club World Cup se registraron retrasos importantes: en Orlando, el partido Benfica vs. Auckland City tuvo la segunda mitad interrumpida más de dos horas por fuertes lluvias y tormentas, y el encuentro Mamelodi Sundowns vs. Ulsan HD comenzó con más de una hora de demora.
Impacto directo en la experiencia y la economía
Los fenómenos meteorológicos adversos no solo ponen en riesgo la programación de los partidos, sino que también generan incertidumbre para espectadores, voluntarios y comercios locales.
En Nueva Jersey y Cincinnati, los encuentros Palmeiras vs. Al-Ahly y Salzburg vs. Pachuca se detuvieron durante 40 y 90 minutos, respectivamente, causando molestias entre los asistentes y problemas logísticos para los equipos de trabajo. Estas interrupciones pueden tener consecuencias económicas importantes.
La investigadora Orr advierte que los costes legales por partidos que no se celebren podrían ascender a millones de dólares por encuentro. Los compromisos con cadenas de televisión, proveedores y patrocinadores intensifican la presión financiera sobre los organizadores, que deben reasignar recursos y adaptarse rápidamente para no incumplir contratos.
Precauciones para los aficionados: seguros y reembolsos
A quienes planean asistir al Mundial se les recomienda contratar seguros de viaje que cubran cancelaciones y cambios de fecha. Lisa Webb, abogada especializada en consumo, aconseja comprobar que la póliza incluya estas contingencias.
“Si se cancela un partido, deberían reembolsar el valor de la entrada; si se reprograma, la entrada sigue siendo válida y corresponde al aficionado decidir si asiste”, explica Webb. Recomienda además elegir alojamientos con políticas de cancelación flexibles y evitar reservas no reembolsables.
También se sugiere pagar compras importantes con tarjeta de crédito, ya que en países como Reino Unido y Estados Unidos resulta más sencillo reclamar reembolsos si surge algún problema. La protección bancaria y los derechos del consumidor pueden ayudar a minimizar pérdidas económicas por eventos climáticos o cambios en el calendario.
Respuesta y preparación en las ciudades sede
Algunas sedes ya aplican estrategias para gestionar el calor y otros fenómenos. Kansas City, considerada de alto riesgo, creó un equipo interdisciplinario con expertos en salud, meteorología, entrenadores y académicos para proteger a visitantes y residentes.
Las medidas contemplan ventiladores nebulizadores, zonas de sombra, estaciones de enfriamiento e información en tiempo real. Pam Kramer, del comité organizador KC2026, subraya un enfoque preventivo: informar al público, establecer protocolos médicos, atender a grupos vulnerables y monitorear el entorno constantemente.
Antes de cada partido se enviarán notificaciones a los teléfonos de los aficionados con recomendaciones para hidratarse y mantenerse seguros. “No podemos fijar los horarios de los partidos, pero sí aportar nuestra evaluación experta a la FIFA”, indica Kramer, que señala además riesgos de calor extremo en sedes como Miami, Dallas, Houston y Atlanta.
Adaptación, comunicación y perspectivas
El comercio local espera que el Mundial impulse ventas y turismo, pero empresarios como Mark Kenna, propietario de una tienda en Vancouver, reconocen que el éxito depende de la estabilidad y continuidad del evento.
“Vendemos artículos deportivos y recuerdos; el torneo trae oportunidades, pero también desafíos logísticos”, afirma Kenna. Una gestión eficaz del riesgo meteorológico y una comunicación clara con visitantes serán clave para que el Mundial 2026 sea seguro y memorable.
La colaboración entre autoridades, organizadores, empresas y aficionados será esencial para afrontar los efectos del clima extremo y los imprevistos ligados a la crisis ambiental. Así, el fútbol podrá desarrollarse protegiendo la salud y la experiencia de todos los participantes.


