15 de enero de 2026
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Atentado en Australia: atacantes en Filipinas durante noviembre

El padre y el hijo, sospechosos de uno de los tiroteos masivos más letales de Australia, permanecieron casi todo noviembre en Filipinas, informaron autoridades migratorias en Manila; el padre ingresó al país registrado como “nacional indio”.

Según los registros oficiales, Sajid Akram y su hijo Naveed Akram, acusados de matar a 15 personas e herir a decenas durante una celebración de Janucá en Bondi Beach, Sídney, entraron a Filipinas el 1 de noviembre y consignaron como destino final la provincia sureña de Davao.

La portavoz de inmigración Dana Sandoval dijo a la AFP que “Sajid Akram, de 50 años, nacional indio, y Naveed Akram, de 24 años, nacional australiano, llegaron juntos a Filipinas el 1 de noviembre de 2025 desde Sídney, Australia”.

Ambos declararon que Davao era su destino. Según las autoridades migratorias, salieron del país el 28 de noviembre en un vuelo de conexión desde Davao a Manila con destino final Sídney.

Las confirmaciones oficiales se difundieron después de que fuentes policiales y militares señalaran que seguían verificando la presencia de los dos hombres en territorio filipino; los registros de ingreso y salida corroboran su permanencia durante casi cuatro semanas.

El comisionado de policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, indicó que “las razones por las que fueron a Filipinas, el propósito de ello y adónde fueron cuando estuvieron allí, están bajo investigación en este momento”.

En Australia, el primer ministro Anthony Albanese afirmó que los dos hombres “probablemente” se radicalizaron bajo la influencia de la ideología del Estado Islámico, declaración realizada en el marco de la investigación sobre sus antecedentes y movimientos previos al ataque en Bondi Beach.

La estancia de Sajid y Naveed Akram en Mindanao, isla donde se ubica la provincia de Davao, llamó la atención por el historial de insurgencia islamista en el sur filipino.

Un antecedente destacado es el asedio de Marawi en 2017, cuando militantes de grupos como Maute y Abu Sayyaf, alineados con el Estado Islámico y compuestos por combatientes locales y extranjeros, ocuparon amplias zonas urbanas, lo que derivó en una operación militar prolongada.

Las Fuerzas Armadas filipinas retomaron Marawi tras intensos combates que dejaron más de 1.000 muertos, provocaron el desplazamiento de cientos de miles de personas y destruyeron gran parte de la ciudad. Desde entonces, el Gobierno declaró la derrota territorial de esos grupos, aunque mantuvo operaciones de seguridad.

Fuentes oficiales señalan que la actividad insurgente en Mindanao disminuyó significativamente tras el asedio, pero el Ejército sigue buscando líderes y remanentes de organizaciones catalogadas como “terroristas” mediante operativos de inteligencia y control territorial.

Las autoridades filipinas no informaron sobre investigaciones penales abiertas contra los dos hombres durante su estadía ni sobre contactos con grupos armados locales, y tampoco precisaron si existían alertas internacionales activas al momento de su ingreso o salida.

(Con información de AFP)

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