15 de enero de 2026
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Estafa de $1,6 billones que engañó a bancos con crédito de tres empresas

Todo empezó con un cheque de 49 millones de pesos emitido veinte minutos antes de las 14:00 en un día de octubre. La persona que debía cobrarlo sospechó y consultó a la empresa que aparecía como emisora, una importante semillera de Pergamino, que confirmó que no había emitido ese documento. La denuncia inmediata permitió iniciar una investigación que determinó que una banda aprovechó la capacidad crediticia de al menos tres firmas para extraer 1.6 billones de pesos de bancos a su nombre y hacer desaparecer esos fondos mediante múltiples transacciones y compras de criptomonedas.

La investigación del fiscal de ciberdelitos de Pergamino, Néstor Mastorchio, derivó en operativos recientes de la Policía Federal (PFA) que terminaron con la detención de cuatro sospechosos y la imputación de otros dos que quedaron en libertad. A todos se les atribuyen los delitos de asociación ilícita, uso de documento falso y estafas.

Fuentes del caso informaron a Infobae que los seis acusados fueron indagados y declararon ser inocentes. No obstante, las maniobras dejaron rastros que complican su versión y dificultan sostener la inocencia.

Uno de los detenidos, de 31 años, explicó que comparte un estudio en Puerto Madero y que él paga el servicio de internet, pero negó conocer las actuaciones de su socio. Ese socio ya está bajo la lupa de la Justicia por otra causa por estafas en San Isidro.

El presunto líder de la organización, de 38 años, también fue detenido; dirige una financiera en Rosario. Entre los apresados se encuentra además un prestanombres que abría empresas ficticias para servir de puente y hacer desaparecer el dinero, como un hombre de 56 años que se hizo pasar por accionista de la semillera de Pergamino y consiguió abrir cuentas que permitieron acceder a casi mil millones de pesos.

Todo comenzó con ese cheque de 49 millones de pesos emitido por una entidad bancaria en la que la semillera no tenía cuenta, ni en esa sucursal de la Ciudad de Buenos Aires donde apareció registrada la operación.

Según explicaron fuentes del caso, uno de los detenidos se presentó en una sucursal bancaria de la Ciudad con el estatuto original de la firma pero con certificaciones falsas. Se hizo pasar por titular de la empresa, que por los volúmenes de dinero que maneja tiene amplio poder crediticio, y logró abrir la cuenta.

El siguiente paso fue transferir 968 millones de pesos. Para ello, uno de los sospechosos se ocupó de habilitar el homebanking: la dirección IP asociada al pago del servicio de internet del despacho de Puerto Madero condujo a los investigadores hasta ese imputado.

Con el homebanking creado y los fondos en la cuenta, procedieron a desviar el dinero. El detenido que dirige la financiera en Rosario habría recibido la mitad de esos casi mil millones y los transformó en criptomonedas.

El flujo de fondos consistía en transferencias rápidas desde las cuentas hacia otras empresas vinculadas a criptoactivos, donde se convertían en activos virtuales y luego se remitían a billeteras digitales cuya titularidad no pudo ser determinada por los investigadores.

La banda repitió la misma maniobra con una empresa de Azul y otra de la Ciudad de Buenos Aires, de las cuales extrajeron alrededor de 600 millones de pesos. Todas las firmas involucradas tenían vinculación con el sector agropecuario.

Para la Justicia, los seis implicados se asociaron para cometer una estafa. Por ese motivo se realizaron ocho allanamientos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, a cargo del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la PFA, la DUOF Pergamino, la Policía de Investigaciones de Rosario y la Comisaría 4a de Firmat.

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