15 de enero de 2026
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Ártico registra su año más cálido desde 1900

La NOAA informó el martes que el Ártico registró su año más cálido desde que se iniciaron los registros en 1900, describiendo un escenario preocupante en una región especialmente afectada por el calentamiento global.

Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, las temperaturas en el Ártico superaron en 1,60 °C el promedio de 1991‐2020, según el informe anual de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

Tom Ballinger, coautor del estudio y investigador de la Universidad de Alaska, declaró a la AFP que la rapidez del calentamiento en un periodo tan breve es “ciertamente alarmante”.

Añadió que la tendencia parece “aparentemente inédita en tiempos recientes y posiblemente desde hace miles de años”.

El informe de la NOAA incluye el otoño más cálido registrado en el Ártico, además del segundo invierno y el tercer verano más cálidos desde 1900.

El Ártico —que abarca el Polo Norte— está sometido a la llamada “amplificación del Ártico”, por la que la región se calienta más rápido que las latitudes medias. Entre sus causas están la pérdida de cobertura de nieve y de hielo marino.

El aumento de la temperatura incrementa el vapor de agua en la atmósfera, que actúa como una capa que retiene calor, y la reducción del hielo marino deja al descubierto aguas más oscuras que absorben mayor radiación solar.

Retroceso del hielo marino

Científicos del NSIDC, que monitorea nieve y hielo, estimaron que la banquisa alcanzó su extensión máxima en marzo con 14,33 millones de km2, la más baja en 47 años de observación satelital.

Walt Meier, coautor del estudio en el NSIDC, dijo a la AFP que esa reducción representa “un problema inmediato para los osos polares, las focas y las morsas”, ya que usan el hielo como plataforma para desplazarse, cazar y parir a sus crías.

Las proyecciones indican que el Ártico podría experimentar su primer verano con muy poco hielo marino para 2040, o incluso antes.

La pérdida de la banquisa también altera la circulación oceánica al inyectar agua dulce en el Atlántico Norte por el deshielo y el aumento de las precipitaciones.

Aunque el deshielo del hielo marino no eleva directamente el nivel del mar —a diferencia del deshielo en tierra, como el de los glaciares—, provoca múltiples consecuencias climáticas que amenazan diversos ecosistemas.

Además, al reducirse la superficie de hielo, queda expuesto el océano oscuro, que refleja menos y absorbe más energía solar, lo que intensifica el calentamiento.

Olas de frío

Algunos estudios indican que el Ártico se calienta a mayor ritmo que el resto del planeta, lo que reduce la diferencia térmica que ayuda a mantener el aire frío cerca de los polos; como resultado, las olas de frío intenso pueden desplazarse con más frecuencia hacia latitudes más bajas.

Las precipitaciones en la región también registraron un récord entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 —un periodo denominado “el año del agua”— y se ubicó entre los cinco años con más lluvia desde 1950.

Estas temperaturas más altas y el clima más húmedo impulsan la “borealización”, un proceso por el que la vegetación boreal avanza sobre la tundra ártica.

En 2025, la media de verdor máximo de la tundra circumpolar fue la tercera más alta en 26 años de registros satelitales.

El deshielo del permafrost libera hierro y otros materiales al océano y provoca fenómenos como los llamados “ríos oxidados”.

El informe identificó más de 200 arroyos y ríos con coloraciones deslavadas o anaranjadas, una señal del deterioro de la calidad del agua que contribuye a la pérdida de biodiversidad acuática.

(Con información de AFP)

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