15 de enero de 2026
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UE dividida por acuerdo con Mercosur a días de su firma

Los líderes de la Unión Europea llegaron a Bruselas con fuertes divisiones internas para participar en una cumbre que podría decidir el futuro del acuerdo comercial con Mercosur. Tras más de veinticinco años de negociaciones, la aprobación de los Veintisiete permitiría firmar el tratado en Iguazú (Brasil), pero el consenso no está asegurado. El debate se produce en medio de protestas del sector agrícola europeo, presiones políticas internas y externas, y la urgencia de la UE por reforzar su competitividad y diversificar sus relaciones comerciales. Con posiciones encontradas entre países como Francia, Italia, Alemania y Hungría, y alertas desde Sudamérica sobre la pérdida de una “ventana histórica”, la cumbre es clave para las relaciones birregionales y la política comercial europea.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que es de gran importancia que los líderes de la UE respalden el acuerdo con Mercosur, considerado central para la estrategia de competitividad europea. Al llegar a la cumbre, destacó la necesidad de reducir “sobredependencias” mediante una red de acuerdos comerciales y recordó que Mercosur representa un mercado potencial de 700 millones de consumidores. Von der Leyen subrayó que solo falta la aprobación de los Veintisiete para proceder a la firma en Iguazú.

El acuerdo, negociado durante veinticinco años, sigue generando fricciones en la Unión. El miércoles se aprobaron salvaguardias destinadas a calmar al sector agrícola, que respondió con bloqueos de tractores en Bruselas, y a atender las reservas de países como Francia, Italia y Hungría. Von der Leyen insistió en la necesidad de una decisión positiva de los Estados miembros para concretar el tratado.

La alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, defendió la importancia de diversificar los acuerdos comerciales y afirmó que el pacto es esencial para crear oportunidades y prosperidad en un contexto internacional complejo, donde algunos actores usan el comercio y las cadenas de suministro como herramientas de presión.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, declaró que Hungría “no apoya” el acuerdo y afirmó que su aprobación sería perjudicial para los agricultores europeos, llegando a decir que el tratado “mataría a los agricultores de la UE”. Orbán aseguró que hay suficientes líderes opuestos como para impedir la ratificación y justificó su postura en las cargas regulatorias y las supuestas desventajas competitivas derivadas del Pacto Verde Europeo.

En el sureste de Francia continuaron los cortes y bloqueos en cinco autopistas por parte de agricultores movilizados, protestas que también cuestionan el sacrificio de ganado por la dermatosis nodular contagiosa y el propio acuerdo Mercosur-UE. La empresa Vinci Autopistas advirtió de posibles agravamientos, y el ministro de Transportes, Philippe Tabarot, pidió a los productores no obstaculizar los desplazamientos en Navidad por el impacto económico y social. Paralelamente, las autoridades francesas intensificaron la vacunación del ganado bajo la supervisión de Pascal Sanjuan, alcanzando un millón de animales inmunizados.

El canciller alemán Friedrich Merz se mostró a favor del pacto, señalando que, tras 26 años de negociaciones, su ratificación es importante para la credibilidad de la UE en el mundo. Alemania se ha presentado como uno de los principales impulsores del acuerdo.

Por el contrario, el presidente francés Emmanuel Macron reiteró que Francia se opondrá con firmeza ante cualquier imposición del acuerdo, y el primer ministro Sébastien Lecornu confirmó que su país votaría en contra si se fuerza la votación. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condicionó su apoyo a la existencia de garantías que protejan la agricultura europea, aunque señaló que Italia no vetará el acuerdo una vez incluidas dichas medidas.

Desde Sudamérica, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva advirtió que, si el tratado no se firma ahora, no habrá más acuerdo mientras él permanezca en el cargo, y rechazó que la agricultura brasileña suponga una amenaza para Europa. Von der Leyen tiene prevista una visita a Brasil este fin de semana para intentar obtener el aval europeo y rubricar el convenio con Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La firma formal depende de que los líderes europeos otorguen su visto bueno con mayoría cualificada en Bruselas, donde el tema podría debatirse incluso si no figura oficialmente en la agenda.

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