15 de enero de 2026
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Por qué dos provincias argentinas cambiaron de nombre en los años 50

En el siglo XX, dos provincias argentinas cambiaron temporalmente su nombre en homenaje a figuras políticas. Entre 1952 y 1955, Chaco y La Pampa adoptaron nuevas denominaciones tras su elevación a provincia, un acto promovido desde el gobierno nacional que formó parte de un proceso institucional ligado al desarrollo territorial y al contexto político de la época.

Durante la primera mitad del siglo XX se llevaron a cabo reformas territoriales que transformaron varios Territorios Nacionales en provincias. Ese tránsito permitió que áreas antes administradas por el Ejecutivo central empezaran a constituir su propia identidad política y administrativa.

El rediseño del mapa argentino respondió no solo a criterios técnicos, sino también a factores políticos y sociales que influyeron en la denominación y el estatus de ciertos territorios, en especial durante la ola de provincialización de mediados de siglo.

El surgimiento de los Territorios Nacionales

Según la información citada por Billiken, la historia se remonta al siglo XIX, cuando extensas zonas del país no formaban parte de ninguna provincia y eran gestionadas directamente por el Estado nacional como Territorios Nacionales, con una organización distinta a la de las provincias establecidas.

El Territorio Nacional del Gran Chaco fue creado en 1872 por un decreto del presidente Domingo Faustino Sarmiento, como parte de una política destinada a ampliar el control estatal y asegurar las fronteras. Posteriores normas, como la Ley Orgánica de Territorios Nacionales de 1884, reglamentaron su administración y favorecieron las condiciones para su eventual conversión en provincias.

Billiken recuerda que la creación de los Territorios Nacionales buscaba fortalecer la presencia estatal, integrar áreas poco pobladas y ordenar la distribución de recursos. Ese proceso contribuyó a la consolidación territorial y sentó las bases para la formación de nuevas provincias en el siglo XX.

La transformación culminó el 8 de agosto de 1951, cuando el Congreso aprobó la Ley 14.037, que elevó a rango provincial al Chaco y a La Pampa, un paso relevante en la reorganización política y el fortalecimiento de la estructura federal del país.

Cambios de nombre y contexto político

Tras su provincialización, Chaco y La Pampa fueron renombradas como Provincia Presidente Perón y Provincia Eva Perón, respectivamente. El cambio se concretó en 1952 y fue un gesto en honor al presidente Juan Domingo Perón y a Eva Duarte de Perón, quien había fallecido poco antes.

Según registros oficiales citados por Billiken, el cambio de nombres se produjo en un momento de intensa actividad política y de profundas modificaciones institucionales. Esos nuevos topónimos quedaron consignados en documentos y mapas oficiales difundidos por el gobierno de entonces, incorporando la memoria de ambos líderes al espacio geográfico.

El homenaje tuvo una vigencia breve: entre 1952 y 1955, hasta el golpe de Estado que depuso al gobierno de Perón. Las autoridades que asumieron derogaron la medida y restauraron los nombres históricos de Chaco y La Pampa, denominaciones que se mantienen en la actualidad.

Herencia institucional y actualidad

Según el análisis citado por Billiken, la efímera existencia de provincias con nombres de figuras políticas ejemplifica la relación entre poder y territorio en la Argentina del siglo XX. Aunque transitorios, esos cambios quedaron registrados en la documentación oficial y evidenciaron el fuerte componente político del período.

Los mapas de mediados de los años 50 muestran las etiquetas Provincia Eva Perón y Provincia Presidente Perón, reflejo del alcance del homenaje y de las implicancias del proceso político. Documentos conservados en archivos estatales y exposiciones públicas aún exhiben esas denominaciones, pese a que fueron derogadas tras el cambio de régimen.

Hoy, Chaco y La Pampa conservan sus nombres históricos y una estructura política consolidada, resultado de décadas de evolución institucional. Desde entonces no se han vuelto a adoptar nombres provinciales oficiales basados en figuras políticas nacionales.

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