Las amenazas aparecieron después de más de un año de silencio. No fueron comunicadas por escrito ni firmadas, sino pronunciadas de forma directa por quienes ejercen el control dentro del penal. En el centro de detención Rodeo 1, uno de los centros carcelarios más temidos de Venezuela, los responsables de la prisión advirtieron a los extranjeros detenidos que sus vidas correrían riesgo si la presión militar internacional sobre el país se intensifica. Entre los afectados figura Nahuel Agustín Gallo, gendarme argentino de 34 años y padre de un niño de tres, desaparecido forzadamente desde el 8 de diciembre de 2024 y recluido en ese establecimiento.
“Si los gringos pisan Venezuela, los primeros que van a sufrir las consecuencias son ustedes”, dijo el director del penal, según relatos que han salido del centro en los últimos días. La frase fue repetida celda por celda y fue interpretada por los detenidos como una amenaza de muerte dirigida a personas que se encuentran en situación de indefensión, aisladas y sin acceso efectivo a sus derechos.
Estas advertencias reflejan, según sus denunciantes, el temor del gobierno venezolano a las consecuencias de la presión internacional que busca forzar cambios en la dirigencia del país. La presencia de una flota militar en las costas venezolanas ha sido interpretada como parte de esa respuesta internacional frente a las acusaciones de violaciones de derechos humanos y de vínculos con el narcotráfico que pesan sobre altos mandos del país.
La información sobre las amenazas llegó de forma fragmentada, como suele ocurrir en el sistema penitenciario. El sábado pasado, durante una visita excepcional por las fiestas de Navidad, algunos presos venezolanos pudieron ver a sus familiares —una instancia que, según testimonios, ocurre solo una vez al año— y de ahí provino parte de la información conocida por la prensa.
Un detenido relató que el director recorre las celdas, se burla de los presos y manifiesta abiertamente que en ese lugar no se respetan los derechos humanos. Según ese testimonio, el funcionario habría minimizado cualquier obligación de garantizar derechos dentro del penal.
Los reclusos describen al director como una figura enmascarada y con autoridad absoluta, a la que atribuyen comportamientos crueles y la sensación de actuar con impunidad; algunos incluso lo comparan con personajes históricos por la severidad de su actuación.
Para la familia de Nahuel Gallo, estas amenazas representan un punto de quiebre. Desde su detención ha permanecido en situación de desaparición forzada, sin acceso a defensa en juicio, sin asistencia consular, sin contacto con sus parientes y sin visitas desde el día en que fue detenido. Permanecería en Rodeo 1 junto a otros extranjeros detenidos en los últimos meses, quienes, según denuncias, han pasado a ser rehenes en medio de la crisis política y de seguridad del país, donde existen señalamientos sobre la participación de ciertos dirigentes en redes de tráfico de droga conocidas como el “Cártel de los Soles”.
Ante la gravedad de las advertencias, María Alexandra Gómez, pareja de Nahuel, decidió hacer pública la situación. Denunció la aplicación de tortura psicológica contra los extranjeros retenidos de manera arbitraria en Rodeo 1 y señaló que las amenazas evidencian el grado de violencia ejercida por custodios y autoridades del penal.
Su denuncia tiene también un componente de reclamo directo a las autoridades. Se dirigió al director del centro con preguntas sobre la condición humana de los detenidos y responsabilizó por cualquier eventualidad al presidente Nicolás Maduro, al dirigente Diosdado Cabello, al fiscal general Tarek William Saab y al director de Rodeo 1. Además sostuvo que mantener a las personas en desaparición forzada podría constituir delitos de lesa humanidad.
Las amenazas contra Nahuel Gallo y otros extranjeros no pueden desligarse del contexto internacional. Se producen en el marco de una mayor presión de Estados Unidos y otros actores, que combina medidas diplomáticas, sanciones y despliegues militares en la región con el objetivo declarado de presionar por cambios en el liderazgo venezolano. En ese entorno, denuncias y gestos de la comunidad internacional se traducirían, según relatos desde las cárceles, en un incremento de la violencia contra los detenidos.
Según las denuncias, cuando las autoridades se sienten acorraladas tienden a utilizar a los presos como elementos de negociación o como escudos humanos. Las amenazas de muerte hacia Nahuel y otros detenidos funcionan como un mensaje dirigido tanto a sus familias como a la comunidad internacional: advierten que, si el conflicto escala, los cautivos podrían sufrir las consecuencias.
Nahuel Gallo es padre, es argentino y permanece desaparecido en un centro donde, según sus allegados, el tiempo transcurre entre la incertidumbre y el miedo. Su pareja insiste en que él debe regresar sano y salvo; ha contabilizado ya 379 días desde su desaparición. La denuncia, afirman, es permanente porque las amenazas han sido pronunciadas y porque, sostienen, el silencio frente a posibles violaciones también puede causar daño.
María Alexandra Gómez confirmó además una reunión prevista en la Cancillería argentina, donde ofrecerá detalles sobre la situación que se vive en ese centro de detención clandestino en las afueras de Caracas.


