La Navidad se celebra de formas muy diversas en todo el mundo y no siempre coincide con la imagen clásica de nieve, villancicos y árboles decorados. Diciembre marca el final del año y con ello aparecen costumbres que varían según la geografía, la historia y la identidad local. En muchos lugares, las fiestas decembrinas adoptan rasgos sorprendentes y poco habituales frente a las postales invernales más difundidas.
En estas semanas, el espíritu navideño se manifiesta en una amplia variedad de rituales que a menudo se alejan de los cánones tradicionales. Algunas comunidades recurren a figuras inquietantes, banquetes distintos al habitual o decoraciones con simbolismo particular. Lejos de perderse, estas expresiones se mantienen vivas y atraen a quienes buscan otras formas de vivir la Navidad.
Austria: el desfile de Krampus
En Austria, la temporada navideña incluye el Krampuslauf, un desfile nocturno en el que participan personas disfrazadas de Krampus, una criatura mitad monstruo mitad demonio asociada a la idea de castigar a los niños traviesos. Con máscaras y trajes artesanales, las procesiones recorren pueblos y ciudades cercanos a los Alpes y forman parte de las celebraciones que anticipan la llegada de San Nicolás, atrayendo a numerosos visitantes.
Finlandia: la casa de Santa Claus
Rovaniemi, en la región ártica de Finlandia, es conocida por Santa Claus Village, un conjunto turístico donde las familias pueden visitar la oficina de Papá Noel, enviar cartas con un matasellos oficial y ver trineos tirados por renos. El lugar recibe visitantes de decenas de países y marca simbólicamente el cruce del Círculo Polar Ártico con una línea pintada en el suelo, convirtiéndose en un destino muy concurrido en diciembre.
Islandia: la llegada de 13 personajes folclóricos
En Islandia, la tradición navideña incluye a los 13 Yule Lads, personajes folclóricos que descienden de las montañas en los trece días previos a la Navidad. Según la costumbre, dejan dulces a los niños que se han portado bien y objetos menos deseables a los que han sido traviesos. Estas historias forman parte de un folclore más amplio que incluye a figuras como Grýla y el gato navideño, y las autoridades promueven su conservación en escuelas y actividades públicas durante diciembre.
Colombia: alumbrados y velitas
En Colombia, la temporada navideña comienza el 7 de diciembre con el Día de las Velitas, cuando vecinos encienden pequeñas velas y farolitos de papel en calles, plazas y balcones. Ciudades como Medellín destacan por sus alumbrados, que transforman los espacios públicos en túneles de luz. Las celebraciones continúan con música, bailes y encuentros comunitarios a lo largo de diciembre.
Alemania: mercados y miedo al Krampus
Alemania comparte con Austria la figura del Krampus y, además, es famosa por sus mercados de Navidad, los Weihnachtsmärkte, cuya tradición se remonta a la Edad Media. A finales de noviembre se instalan cientos de mercadillos donde se venden dulces, juguetes artesanales, vino especiado y especialidades regionales. Ciudades como Colonia y Núremberg concentran algunos de los mercados más visitados.
Ucrania: árboles con telarañas
En Ucrania es habitual decorar los árboles de Navidad con telarañas artificiales, una costumbre ligada a un cuento popular que asocia estas decoraciones con la buena suerte y la prosperidad para el año entrante. Familias colocan figuras de arañas y hilos plateados entre las ramas, y muchas tiendas ofrecen versiones artesanales destinadas tanto al público local como a los turistas.
México: posadas y piñatas
En México, la temporada navideña se vive con las Posadas, celebraciones que recrean el peregrinaje de María y José y que se realizan cada noche entre el 16 y el 24 de diciembre. Durante las Posadas se canta, se comparte ponche y se rompe la piñata, tradicionalmente con forma de estrella, que simboliza la esperanza y la superación del pecado. Esta costumbre también se mantiene en países de la región como Guatemala y El Salvador.
Italia: la Befana y regalos de reyes
En Italia, la Epifanía el 6 de enero cierra oficialmente la temporada navideña con la figura de la Befana, una mujer conocida como una bruja buena que visita a los niños para dejarles golosinas o carbón según su conducta. Esta tradición, vinculada a la leyenda de la Epifanía, convive con la figura de Papá Noel en algunas regiones, y la fecha se celebra con productos de repostería especiales y reuniones familiares en las plazas.


