15 de enero de 2026
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Hallan herramientas aborígenes de 170 años en Australia

Un equipo de arqueólogos de la Universidad Griffith halló un conjunto de 60 herramientas de piedra aborígenes, conocidas como tulas, cerca de Boulia, en el oeste de Queensland, Australia.

El descubrimiento, informado por Smithsonian Magazine, destaca por su rareza y por el tamaño del conjunto, enterrado hace aproximadamente 170 años y vinculado directamente al pueblo Pitta Pitta, tradicional habitante de la zona.

Es apenas la segunda ocasión en que se registra un depósito de tulas de este calibre en Australia, lo que subraya su importancia arqueológica y cultural. El hallazgo tuvo lugar durante una prospección junto a un pequeño cuerpo de agua, donde el equipo observó varios cantos con bordes que sobresalían del suelo.

Yinika Perston, arqueóloga de la Universidad Griffith y autora principal del estudio, relató a Smithsonian Magazine que, al reconocer las piezas como herramientas talladas in situ y verlas agrupadas, el equipo sospechó que se trataba de un conjunto enterrado deliberadamente.

La excavación mostró que tres pares de tulas encajaban entre sí, lo que indica que fueron talladas al mismo tiempo y a partir de la misma roca.

Función, comercio y contexto de las tulas

Las tulas estaban pensadas para ajustarse a mangos de madera y se empleaban principalmente en labores de carpintería; además, los investigadores señalan que también podían tener un valor comercial.

Perston señaló que los antepasados Pitta Pitta probablemente preparaban lotes de herramientas destinados al intercambio a lo largo de rutas comerciales extensas, pero que por alguna razón no las recuperaron.

“Creemos que los antepasados Pitta Pitta planearon comerciar estas herramientas cuando fuera oportuno, pero no las recuperaron”, explicó la arqueóloga. Entre las posibles causas se menciona la alteración social tras la llegada de los europeos, aunque las fechas obtenidas no permiten establecer un vínculo directo y definitivo.

Las dataciones por radiocarbono y por luminiscencia ópticamente estimulada sitúan el entierro de las tulas entre 1793 y 1913, un periodo que coincide con la era de contacto europeo en Australia. Según Perston, las tulas continuaron en uso durante ese tiempo, según registros escritos y fotográficos.

Los investigadores plantean que las herramientas podrían haber sido guardadas en recipientes de piel de canguro, corteza de árbol, cuerda tejida o tela. No obstante, no se hallaron restos de estos materiales, probablemente por las condiciones áridas del desierto que dificultan la conservación de materia orgánica.

La región de Boulia experimenta condiciones climáticas extremas, con incendios e inundaciones. El pueblo Pitta Pitta desarrolló estrategias adaptativas, como la construcción de refugios de piedra para protegerse del sol intenso y de los vientos fríos.

La innovación y el contacto con otras comunidades permitieron a los Pitta Pitta adaptarse también mediante el trueque de bienes —por ejemplo, hachas de piedra, conchas de perla, ocre y pituri— cuando escaseaban los recursos locales.

Impacto en la comunidad y preservación digital

El hallazgo de 2023 adquiere mayor relevancia si se compara con el único precedente: en 1988 se excavó otro depósito de tulas en tierras Pitta Pitta, a unos 7 kilómetros del nuevo sitio. Aquella colección incluía 34 tulas y 18 lascas, posiblemente herramientas sin terminar.

En la excavación reciente se recuperaron 60 tulas completas, un dato que refuerza la idea de que enterrar lotes de herramientas fue una práctica habitual en la región.

Los especialistas citados por Smithsonian Magazine sostienen que “enterrar lotes de tulas de piedra sin usar fue una práctica repetida aquí”.

El descubrimiento tuvo un impacto significativo en la comunidad Pitta Pitta. Trevina Rogers, artista Pitta Pitta y coautora del estudio, manifestó su entusiasmo y consideró el hallazgo como una contribución importante para la memoria y el orgullo de su pueblo.

Rogers, que documenta la cultura Pitta Pitta desde su niñez y colabora con la Universidad Griffith, subrayó la relevancia de la investigación arqueológica para recuperar y preservar el legado ancestral.

Tras la excavación, el equipo digitalizó en 3D cada una de las tulas y puso los modelos a disposición del público, facilitando la conservación y el acceso al patrimonio cultural. Smithsonian Magazine destaca que esta iniciativa permite examinar los detalles de las piezas sin poner en riesgo su integridad física.

Inspirada por el descubrimiento, Trevina Rogers expresó su esperanza de que el hallazgo refuerce el orgullo entre los habitantes de la región y motive a las nuevas generaciones a conocer y valorar el pasado aborigen australiano.

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