Cerca del mediodía del martes, se vivió un momento de alta tensión en el hospital Posadas, en Morón, cuando el equipo médico advirtió la ausencia de un bebé internado en neonatología. El recién nacido estaba en observación porque ambos padres tenían diagnóstico de tuberculosis y se aguardaban los resultados finales de los estudios.
Ante la falta del menor, el hospital activó su protocolo de seguridad: se cerraron los accesos y se realizó una inspección exhaustiva de vehículos y personas en el predio.
Fuentes del Ministerio de Salud informaron que los padres estaban diagnosticados con tuberculosis, por lo que el bebé permanecía internado hasta contar con la certeza de que no representaba riesgo epidemiológico. “El nene había negativizado la tuberculosis, pero faltaban estudios”, indicaron voceros, según el medio local Primerplanoonline.
La búsqueda se prolongó varias horas y, al revisar las cámaras de seguridad, se observó a una mujer adulta retirando al bebé de la sala y saliendo del hospital. Era la abuela, quien previamente había discutido con el personal y había advertido que, si no le entregaban al nieto, lo llevaría ella misma. A pesar de las explicaciones del equipo médico sobre el posible riesgo de contagio sin estudios concluyentes, la mujer decidió retirarlo.
Tras identificar a la responsable, un equipo de asistentes sociales y profesionales se dirigió a su domicilio para verificar el estado del niño y garantizar su seguridad. Según la información oficial, el menor fue hallado en buen estado de salud.
Se disfrazó de enfermera para intentar llevarse a un recién nacido
Hace unos meses, una mujer de 27 años, identificada como María Belén Silvestre, fue acusada de intentar sustraer a un recién nacido disfrazada de enfermera en el hospital 4 de Junio Dr. Ramón Carrillo, en Presidencia Roque Sáenz Peña, provincia del Chaco.
La mujer ingresó a la Sala 6 de Maternidad y ocultó al bebé entre sus prendas para intentar salir del establecimiento. El hecho fue frustrado por el personal de seguridad del hospital, tras la alerta de un familiar de la madre del niño. En el exterior, la pareja de la acusada aguardaba en un vehículo, lo que generó sospechas sobre su posible participación; sin embargo, la División de Investigaciones no halló indicios de una red de trata tras analizar pruebas y testimonios.
Cuando la detuvieron en un baño ya se había cambiado de ropa y no pudo justificar su presencia ni exhibir documentación. La Justicia liberó al hombre por falta de elementos que lo vinculaban directamente con la sustracción, aunque continúa vinculado a la causa mientras avanza la investigación.
El fiscal imputó a Silvestre por “sustracción de menores agravado” por tratarse de un niño menor de diez años, una figura que contempla penas de entre 5 y 15 años de prisión, según el artículo 146 del Código Penal.
El bebé fue devuelto a las enfermeras y trasladado nuevamente a la Sala 6, donde quedó bajo cuidado médico junto a su madre, que tenía 23 años. El menor había nacido el día anterior al incidente.


